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Por más que el gobierno y el Frente Amplio quieran mirar para el costado y hacerle pagar el costo político al PIT-CNT, el procesamiento del director de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), Alfredo Silva, explotó en el medio de la campaña electoral y ahora es inevitable que golpee a la coalición de izquierdas.

El Frente Amplio tuvo muchas oportunidades en el pasado para cortar de raíz esta situación. No lo hizo y ahora tuvo que venir la Justicia a poner fin a los abusos. El gobierno casi siempre miró para el costado. Cada vez que surgían acusaciones de la oposición o que la prensa informaba de los excesos del dirigente sindical devenido en gobernante, Silva en vez de verse debilitado se fortalecía.

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La mayoría del PIT-CNT y en especial la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP), acusaban a los acusadores. Tal como lo hicieron ayer tras el procesamiento de Silva, decían que la informaciones eran parte de “campañas” contra el movimiento sindical. Es más, Silva llegó a ir a la Justicia en muchas oportunidades para litigar contra los periodistas que informaban de sus excesos.

A nivel político el Frente Amplio sabía de la situación y los legisladores oficialistas tuvieron que hacer malabarismo cada vez que el asunto era discutido en el Parlamento.
Hubo varias interpelaciones, dos intentos de comisión investigadora y en todas esas instancias la izquierda frenó a blancos y colorados en sus intentos de destapar las acciones de Silva y sus socios.

El episodio más duro fue en 2011, cuando el senador Luis Alberto Heber interpeló al ministro de Salud Pública, Jorge Venegas. Luego de ese llamado a sala, el gobierno hizo algunos ajustes. Por ejemplo realizó un protocolo para las posteriores licitaciones, a modo de evitar tercerizaciones como la de La Buena Estrella. Pero se quedó allí. No fue para atrás ni indagó lo suficiente cómo para transparentar lo que se había hecho mal.

Es cierto que poco antes se dio un punto de inflexión. El presidente José Mujica cambió a las autoridades de ASSE y puso como presidenta a Beatriz Silva. Desde que la médica llegó a la cima del directorio que regula los hospitales públicos, se cortaron los excesos de Alfredo Silva. Con el anterior presidente, Mario Córdoba (MPP), mandaba el gremio. Los primeros dos años del gobierno de Mujica fueron un descontrol en ASSE. Fue esa la época en la que Alfredo Silva cometió los ilícitos que la Justicia empezó a juzgar el viernes.
Desde que llegó Beatriz Silva, eso se cortó. ¿Pero el gobierno puede decir que eso fue suficiente? El procesamiento de Alfredo Silva demuestra que no.

Es que en el gobierno todos sabían lo que pasaba. El ministro de Defensa Eleuterio Fernández Huidobro lo acusó de “mafioso” en 2012 cuando siendo director, igual participó de una manifestación del gremio. Y Mujica también lo cuestionó. ¿Y por qué no lo removieron? Varias veces buscaron la forma de hacerlo, dado que la Constitución se los permite en el artículo 198. La razón era evitar un choque con el PIT-CNT, un primo hermano del Frente Amplio con el que no querían verse enfrentados. El costo de ese temor, lo puede pagar ahora en la campaña.

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