Un SuperBowl más, sin pena ni gloria
Con Bruno Mars, los Red Hot Chilli Peppers y un sinfín de marcas, el evento deportivo no logró cautivar como se esperaba
Que los Seahawks de Seattle le ganaron 43 a 8 a los Bronces de Denver el pasado domingo debe haberle importado a pocos en el mundo. Es que del partido final del Super Bowl XLVIII jugado en el MetLife Stadium de East Rutherford, Nueva Jersey, podría decirse que se volvió un entretenimiento casi aledaño al espectáculo general que rodea al "Super Tazón".
Esta final anual, la número 49, se ha vuelto un fenómeno cultural que parece tener su propia industria contenida para el entretenimiento de millones de espectadores en todo el mundo. Si bien todavía se esperan cifras oficiales, algunos datos sobre el rating que obtuvo el espectáculo ya circulan por la web con el objetivo de evaluar el alcance de la transmisión de este año a cargo de la cadena Fox.
Los primeros reportes indican que esta edición del Super Bowl no logró batir ningún gran record de audiencia. En total, la transmisión del partido logró 46% del rating doméstico en Estados Unidos y 70% en el share televisivo, lo que lo posiciona como el quinto Super Bowl más visto de la historia, de acuerdo a la cadena Fox Sports.
Unos 96.9 millones de espectadores en Estados Unidos (11,5 menos que el año pasado) se sentaron frente a sus televisores para ver al fenómeno en vivo que reúne fútbol americano, pautas publicitarias de millones de dólares y un espectáculo de medio tiempo que busca superarse año a año.
Esta vez le tocó al cantante estadounidense de ascendencia filipina Bruno Mars entretener a las masas con una presentación que no puede superar los 15 minutos del medio tiempo del partido.
El músico, que apareció en el escenario tocando una batería y portando un saco dorando y un gran jopo –como si de un joven James Brown resucitado se tratase– condensó en ese breve set alguno de sus grandes éxitos de 2013, Locked Out Of Heaven, Treasure y Runaway Baby, en un ritmo frenético y bailable, ayudado por el talento en escena de su banda, The Hooligans , que se mostró igual de festiva que el músico.
Muchos pensaron que Mars no tendría lo necesario para igualar a los shows de Beyoncé y Maddona en años anterior, pero de acuerdo a las reseñas de varios medios todo indicaría que lo logró con creces. Sin embargo, muchos coinciden que su performance fue muy predecible, lo que no dejó lugar para las sorpresas. Además, Mars no estuvo solo. El cantante fue acompañado sobre el final por los Red Hot Chilli Peppers. Los californianos exhibieron sus torsos desnudos en pleno invierno estadounidense para brincar por el escenario al ritmo de Give It Away, uno de sus hits más reconocibles.
En tanto, donde el Super Tazón sí fue un éxito fue en las redes sociales. Twitter reportó cerca de 25 millones tuits realizados durante la televisación del partido, superando los 24.1 millones del año pasado.
Aunque el partido tampoco brindó grandes sorpresas a niveles deportivas, marcas como Anheuser-Busch InBev, Audi, CarMax, Chevrolet, Coca-Cola, Doritos, Go Daddy, M&M’s, T-Mobile y Volkswagen, entre otros, tuvieron la chance una vez más de inundar el espacio publicitario con algunos de los avisos más caros y entretenidos de la historia (dado el costo de segundo de la transmisión, evaluado en más de US$ 130.000). l