Hasta las elecciones internas, la campaña pareció ser vazquezcéntrica. Cada tema que se transformaba en polémica entre los candidatos era porque el expresidente Tabaré Vázquez lo ponía arriba de la mesa.
Hasta las elecciones internas, la campaña pareció ser vazquezcéntrica. Cada tema que se transformaba en polémica entre los candidatos era porque el expresidente Tabaré Vázquez lo ponía arriba de la mesa.
Ejemplos de esos hay muchísimos. Uno es cuando el entonces precandidato oficialista planteó que no iba a debatir en esta campaña y sus rivales opositores estuvieron varios días criticándolo.
El que menos entró en ese juego fue quien luego ganó la interna blanca: Luis Lacalle Pou. La única vez que el líder de Todos corrió atrás de Vázquez fue cuando le envió todas sus propuestas de gobierno al exmandatario a su casa. Fue en respuesta a la acusación del candidato oficialista de que a la oposición “no se le cae una idea”.
Pero tanto Jorge Larrañaga como Pedro Bordaberry, José Amorín y Pablo Mieres, varias veces confrontaron directamente con Vázquez.
El expresidente incluso aprovechó eso y tiró varios dardos directos a Larrañaga. El líder de Futuro Nacional recogió el guante porque consideró que le servía. A su entender, se posicionaba como “el contrincante” del favorito.
Pero ahora, con el debate sobre la renovación generacional, se dio una situación en el sentido contrario. Por primera vez el oficialismo empezó a buscarle la vuelta para ahondar en un tema impuesto por la oposición.
Lacalle Pou hizo toda su campaña centrada en que representa la renovación. “Somos un viento que sopla con fuerza renovadora”, decía su jingle. “Vos podés ser parte de la renovación”, era además uno de los eslóganes de campaña.
Además, apenas ganó la interna blanca, una de las primeras lecturas que hicieron analistas políticos y periodistas fue que con su victoria y la de Raúl Sendic en la interna de los grupos frenteamplistas, el mensaje era de renovación.
A partir de allí, el debate político se centró en eso. El primero en ingresar fue Bordaberry, que la noche misma de las elecciones señaló que él aportaba además de “renovación”, la “experiencia” del gobierno por haber sido ministro.
Y luego hasta Vázquez entró en ese juego. Afirmó en España que los uruguayos deberán decidir si eligen “un seleccionado de jugadores de la sub-20 o van con la selección que tiene más experiencia”.
Este fin de semana el presidente José Mujica también se sumó al debate. Dijo que el compañero de fórmula de Vázquez debía ser Sendic porque “es muy bueno entreverar gente que tenga años en el cascoteo por la vida” con “gente nueva” que aporte “renovación”.
Hasta ahora la estategia de no correr de atrás a lo que diga Vázquez le dio resultado a Lacalle Pou.
Habrá que ver si se contiene de no volver a hacerlo. Y, lo que es más difícil, si contiene a sus compañeros de partido.