Una cantautora en su Mesopotamia
La joven Florencia Núñez presenta hoy en la Sala Zitarrosa su disco debut
Florencia Núñez decidió no ejercer la carrera audiovisual pero ahora cuenta historias desde sus canciones. En su primer disco, Mesopotamia, la cantautora desarrolla en 12 canciones relatos vívidos y visuales, y convence de su veracidad a pesar de tratarse de pequeñas ficciones.
Desde que comenzó su carrera, Núñez ha recorrido varios escenarios con su música y ha tocado junto a músicos como Martín Buscaglia, Franny Glass y Samantha Navarro, y gracias a sus canciones –graciosas y sensibles– ha llamado la atención de la prensa. Sin embargo, estas últimas semanas han sido “una locura”. Hoy, luego de una extensa e intensiva preparación, estrena su disco en la Sala Zitarrosa.
Núñez, ni bien tuvo contacto con la guitarra a los 15 años, comenzó a hacer canciones. “Era algo que se ve que ya tenía y no había podido sacar porque no tenía cómo”, dijo a El Observador. Sus primeros fans fueron compañeros de liceo que escuchaban esos temas. Con el ánimo de su profesor de guitarra, en 2011 se enfocó en sus canciones.
Ese año lanzó su primer EP, Estas canciones no están en ningún disco, luego de que tras un show junto a su banda en el ciclo Uruguay a toda costa el público le pidiera un registro de sus canciones. “Lo grabamos en un cuarto y durante meses. Muy hippie mal, pero se dejó escuchar”, afirmó.
En 2009 dejó su Rocha natal para estudiar. Pasaba el año lectivo en Montevideo y durante el verano se volvía al este. “Vine para acá y me cambió todo el chip. Me pasó de todo. Y de ahí me iba para allá y era otra cosa. Tocaba para cinco personas y no me importaba. Empezamos a foguearnos. En enero tocamos ocho noches seguidas en un mismo lugar”, contó.
Instalada en Montevideo, sus canciones fueron saliendo a partir de diversos disparadores: lecturas, películas, en clases o en ómnibus o a partir de vivencias nuevas. “Acá me consolidé mucho más como compositora. Tiene que ver con la edad también, uno cuando tiene 18 no puede pretender mucho. Es crecer también”, dijo.
Su Mesopotamia –esa tierra entre ríos– es su propio no lugar. Es adecuarse a Montevideo viajando continuamente a Rocha.
“Cuando vine, no me sentía ni en un lado ni en otro. En el momento en que hice el disco vendría a ser una Mesopotamia, indefinida en mil millones de aspectos. Cuando empezás a vivir cosas eso te va ayudando a ver quién sos”, dijo.
Ahora, con su primer disco ya sonando, la cantautora sigue componiendo, aún sin rumbo fijo. “Las canciones que hago ahora son bastante diferentes. Abarcan lo que le pasa a una persona de 23 años, mujer, nacida en Rocha que trabaja y estudia y le gusta hacer canciones. Pero no podría hacer esas canciones de nuevo, porque eran una representación muy gráfica de esos momentos que viví, ya fueran reales o ficciones”, afirmó.
Hoy se podrá ver en vivo, junto a su banda e invitados estelares, esa Florencia Núñez recién llegada y repleta de canciones frescas y cinematográficas .