El escenario está todavía a oscuras y la música irrumpe como una explosión. Cuando se encienden las luces el público ya está electrificado. Media hora después el show se acaba y todo el mundo queda pensando ¿qué pasó? Había pasado una hora y media. Noventa minutos de una música ecléctica, que pasaba del rock al jazz, a la canción romántica, a la rumba con aires gitanos, al baile, a las palmas, a la atmósfera íntima y serena. Había pasado el huracán Zaz, de las mejores cosas que pueden pasar. De lo mejor que ha pasado en la música desde que pasó Amy Winehouse.
Una francesa encantadora
Zaz realizó un espectáculo que mantuvo electrificada a la audiencia que colmó el teatro Solís la noche del lunes. La cantante es una de las mejores cosas que le han pasado a la música en lo que va del siglo