Opinión > EDITORIAL

Una idea pertinente

Una idea que cabe conveniente de cara al futuro

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26 de julio de 2018 a las 05:00

La propuesta de la ministra de Industria, Carolina Cosse, de preparar a Uruguay para la era de la inteligencia artificial pudo sorprender a más de uno ante los problemas urgentes que enfrenta el país –en áreas como la educación– y creer equivocadamente que poner en la agenda pública la necesidad de tener en cuenta a las máquinas capaces de percibir el entorno y de tomar decisiones para apuntalar el desarrollo es más bien una realidad de la ciencia ficción.

El miércoles 18, en el marco del acto conmemorativo de la Jura de la Constitución, en el salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, Cosse manifestó que en el futuro próximo no habrá actividad que no esté ligada a la inteligencia artificial.

La ministra dejó la vara alta: "Deberemos poner a tono a la educación, a la producción y a la democracia en pos de preparar a Uruguay para temas difíciles, como la inteligencia artificial, y descubrir la maravillosa utopía de estar a la altura de los sueños de un valiente". Y continuó: "No hay ninguna actividad que no tenga algo que ver con internet, no habrá ninguna en muy poco tiempo que no esté ligada a algún proceso de inteligencia artificial".

La ministra manifestó que la inteligencia artificial impone al país "enormes desafíos", que "implican transformar los riesgos en oportunidades y hacer que estos estén lo más ampliamente distribuidos en la mayor población posible para que sea una herramienta igualadora".

Hace aproximadamente un año, en la apertura de unas jornadas de informática, había dicho que la inteligencia artificial, la robótica, la electrónica y el software son las herramientas apropiadas para aumentar la capacidad de producción del país para abrir nuevos mercados.

Un reciente estudio demuestra las vulnerabilidades de comercio que presenta Uruguay por problemas de inserción exportadora que podrían revertirse con medidas en consonancia al planteo de Cosse.
La inteligencia artificial ha dado un salto monumental y hace tiempo que dejó de ser en tema de la ciencia ficción como se muestra en la película 2001: odisea del espacio, especialmente en el personaje de la supercomputadora HAL 9000.

Desde los estudios de la década de 1940 hasta el presente, la investigación en inteligencia artificial ha tenido diferentes enfoques que sumados explican su actual potencial para aumentar la competitividad de las empresas en un mercado global.

Pero asimismo, ya tiene un alto impacto en la calidad de vida de ciudadanos y consumidores. Un ejemplo son los asistentes Siri y Google Assistant (Ok Google) que combinando la inteligencia artificial fraccionaria con megapoderosos procesamientos de datos que ocurren en la nube, pueden reorganizar citas, enviar mensajes de correo en nombre del usuario, verificar direcciones y, sobre todo, hablar y entender en lenguaje natural.

Por el avance de la inteligencia artificial no es fantasioso pensar en una heladera que compre en el sitio web de un supermercado, una alarma reloj que despierte al usuario 10 minutos más temprano porque hay problemas en el tránsito o que se atrase o adelante en función del ciclo del sueño.

Hace bien la ministra en insistir en un tema que no es de un futuro imaginario y que tiene enormes repercusiones sobre la proyección del país por su impacto profundo en la sociedad del conocimiento y en la salud de la economía. Y seguramente, una política de Estado de inteligencia artificial se convertirá en un acicate para la permanentemente postergada reforma de la educación.




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