Una izquierdista crítica de la inmigración y las diversidades agita la política alemana
Se trata de Sahra Wagenknecht que, tras abandonar el Partido de Izquierda, formó un grupo de preparación de un nuevo partido que pueda disputar posiciones tanto a la extrema derecha como a la izquierda parlamentaria
En Alemania, la política de izquierda y miembro del Bundestag (parlamento) Sahra Wagenknecht anunció este lunes que fundaría su propio partido, lo que podría representar una amenaza tanto para el Partido de Izquierda (PI) que acaba de abandonar, como para la extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD), según informó DW.
En una conferencia de prensa en Berlín, anunció la fundación de un grupo llamado Alianza Sahra Wagenknecht (ASW) para juntar donaciones y preparar el terreno para un nuevo partido.
En declaraciones a la prensa, Wagenknecht dejó claro que su principal objetivo era el gobierno alemán, al que consideró como "posiblemente el peor gobierno" que jamás haya tenido la república federal.
Muchos analistas especulan que la posición política única de Wagenknecht (de izquierda en cuestiones económicas, pero más cercana a la extrema derecha en cuestiones como la inmigración y la diversidad de género) podría representar una amenaza para el ascendente AfD.
En cuestiones como las exportaciones de armas a Ucrania y las sanciones contra Rusia, a las que Wagenknecht se opone, de hecho comparte políticas con el AfD. Pero el lunes también dijo que no colaboraría con AfD y aprovechó la oportunidad para criticar a la prensa, acusando a los medios alemanes de tacharla de "pro-Putin" o "pro-rusa" porque había pedido una solución diplomática a la guerra de Ucrania.
Wagenknecht estaba acompañada por Amira Mohamed Ali, Lukas Schön y Christian Leye, otros tres políticos que abandonaron el PI, cuya dirección informó que expulsaría a todos los que se unieran al nuevo grupo político.
Durante meses habían ido aumentando las especulaciones sobre la posibilidad de que Wagenknecht fundara su propio partido político, sobre todo después de que una encuesta de opinión publicada a finales de julio por el instituto de investigación Civey sugiriera que el 20% de los alemanes podrían "imaginarse en principio" votando por un partido hipotético liderado por la dirigente de izquierda.
Wagenknecht, que ya era una habitual en los programas de entrevistas políticas alemanes, generó una conmoción el año pasado cuando se convirtió en líder de una "campaña de paz" que exigía que Occidente dejara de armar a Ucrania para defenderse de Rusia.
También criticó a la dirección de su propio partido por complacer a lo que ella llama "izquierdistas de estilo de vida", cuyas políticas de inclusión para las comunidades marginadas, sostiene, estaban marginando a los principales votantes del Partido de Izquierda, especialmente a las clases trabajadoras del este de Alemania.
Wagenknecht se ha vuelto particularmente popular en el este de Alemania, y una encuesta de Turingia realizada por el instituto Insa en julio encontró que el partido de Wagenknecht, aún inexistente, podría potencialmente ganar una elección en su estado natal, con el 25% de los votos, tres puntos por delante del AfD. Quizás no sea una coincidencia que, después de su "manifestación por la paz" en febrero, el líder del AfD en Turingia, Björn Höcke (que no es ajeno a la provocación), invitara a Wagenknecht a desertar y unirse al AfD de extrema derecha.
"Muchas personas sienten, con razón, que el gobierno no está formulando políticas para los trabajadores: todo es cada vez más caro, la guerra y las sanciones han alimentado la inflación y las infraestructuras públicas están en un estado terrible", le dijo a DW Christian Leye, parlamentario por el PI.
Y agregó que "para todos aquellos que, con razón, están insatisfechos, Sahra Wagenknecht podría convertirse en una opción política social y de paz. Y esto es muy necesario en este momento, precisamente porque no debemos dejar el campo abierto a un partido como AfD".
El análisis de Leye concuerda con el trabajo de Sarah Wagner, investigadora en ciencias políticas en la Universidad de Mannheim que ha estudiado el ascenso de Wagenknecht. Wagner descubrió que su popularidad rivaliza con la de los líderes de AfD, incluso entre los partidarios del propio partido de extrema derecha.
"Lo que vemos es que el tema de la inmigración está muy relacionado con Wagenknecht", le explicó Wagner a DW. "Sin embargo, su potencial no se limita a las personas que critican la inmigración, sino que también recibe el apoyo de personas que son generalmente conservadoras, por ejemplo, personas que critican la protección del clima o están en contra de los derechos de las comunidades LGBTQI".
Según DW, algunos analistas afirman que Wagenknecht ofrece algo que nunca antes se había visto en Alemania: valores sociales conservadores aliados con valores económicos socialistas. "No podemos decir exactamente cuántas personas se alinean con los valores conservadores de izquierda", dijo Wagner. "Pero lo que podemos decir es que es un grupo importante. Nunca habíamos visto esta combinación en un partido en Alemania".
La analogía más cercana a un hipotético partido Wagenknecht a nivel internacional podría ser el Partido Socialista (SP) de los Países Bajos, que en ocasiones ha adoptado una línea más dura en materia de inmigración, o el Partido Comunista de Grecia (KKE), que votó en contra de un proyecto de ley que institucionaliza el casamiento entre personas del mismo sexo.
El estudio de Wagner encontró que el apoyo potencial para un partido de Wagenknecht se encontraba principalmente en el este de Alemania, pero por lo demás, dijo, no había un grupo demográfico claro al que apelar: los partidarios de Wagenknecht no son especialmente jóvenes o viejos, ni hombres o mujeres, ni de una clase particular.
Wagenknecht es economista, nació en 1969 de madre alemana y padre iraní en Jena, Turingia, cuando era parte de la comunista República Democrática Alemana.
Toda su militancia la desarrolló en el ahora llamado PI, cuya versión original ere el partido de Unidad Social Alemana (SED), el modernizado partido comunista que gobernó Alemania del Este.
Los analistas ya están especulando sobre el posible plan de batalla de Wagenknecht: una campaña en las elecciones europeas de la próxima primavera para tantear sus posibilidades, seguida de campañas en regla en tres estados del este de Alemania en el otoño de 2024: Brandeburgo, Sajonia y Turingia. Gran parte del futuro político de Alemania podría depender de su éxito o fracaso.
(Con información de agencias)