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En dos horas y de forma espontánea, los gremios de la educación se unieron en una manifestación que en principio era solo de las maestras. Producto del anuncio que hizo hoy el gobierno de decretar la esencialidad, los diferentes sectores de la educación pública convergieron en un mismo reclamo: el decreto, de firmarse, es contrario a las aspiraciones de los trabajadores docentes en lo que entienden como su derecho de ir a la huelga.

Los docentes de Secundaria, las maestras (y algunos maestros), funcionarios de la educación, profesores de UTU, gremios liceales y otros involucrados se reunieron esta tarde frente a la Torre Ejecutiva. Mientras la Asociación de Maestros del Uruguay (Ademu) aguardaba en la Plaza Independencia con algún descargo del tipo "esto es terrorismo de Estado" por parte de uno de los oradores, llegaron con bombos, banderas y hasta un ataúd con la inscripción "educación" los profesores agremiados. Allí empezaron a sentirse los cánticos que no eran improvisados; un libreto afilado que apuntaba a la ministra de Educación, María Julia Muñoz, a Juan Castillo, titular de la Dirección Nacional de Trabajo (Dinatra) y al presidente Tabaré Vázquez.

"Che Castillo, che Castillo, que contento se te ve, vos ganas más de 100 palos y yo no llego a fin de mes", cantaban los manifestantes en la sede del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), la segunda parada de la caravana que partió de Torre Ejecutiva y, tras no recibir respuesta alguna en dos dependencias del MTSS, retornó al mismo lugar.

De hecho, en la sede de Dinatra, una manifestante con micrófono en mano dijo a los presentes: "Acá no hay nada". Y se fueron como llegaron. El único episodio de violencia tuvo lugar en la puerta de Torre Ejecutiva, cuando un liceal agremiado tiró una botella de cerveza que rebotó contra la puerta de vidrio y sorprendió a los presentes. Un fotógrafo de El Observador intentaba captar la imagen de la botella y lo abordaron. "No saques esa foto". Enseguida hizo uso de la palabra una docente para calmar los ánimos. "Lo que sucedió recién con la botella, no hay necesidad que pase esto. Hay que terminar de la mejor manera", señaló.

Cientos de manifestantes frenaron en la Plaza Independencia y escucharon las proclamas variopintas de los sindicalistas. El denominador común a todos: salarios bajos, infraestructura de baja calidad y el derecho a manfiestarse libremente. La esencialidad, que obliga a los docentes a ir a las clases, empieza a regir el próximo miércoles en caso de no lograrse un acuerdo entre el PIT-CNT y el gobierno.

Al respecto, Muñoz indicó que si bien el gobierno entiende que es cuestionable el marco legal, hay países que ya han aplicado la esencialidad y puso como ejemplo a Portugal y Canadá. No todos los docentes, sostuvo, están adhiriendo a los paros y lamentó que en las asambleas de las últimas horas no hayan tomando en cuenta la opinión de los dirigentes, que estaban de acuerdo con la propuesta presentada por el Poder Ejecutivo. "Sabemos que no todos están adheridos a una medida que rechaza un aumento salarial muy importante, por encima de todo el sector público", dijo Muñoz, el blanco de todos los gremios de la educación hoy en la manifestación.

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