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Un poco en broma, otro poco en serio, A Contramano –uno de los mejores espectáculos murgueros del carnaval 2014– sostiene que las soluciones que otrora los parroquianos encontraban en los boliches hoy se buscan con los psicólogos, dado que esos lugares son un patrimonio en vías de extinción, hay cada vez menos y la gente ya no invierte tanto tiempo para visitarlos.

Esta murga, una de las 11 que compiten en la liguilla del Concurso de Agrupaciones, sale del club Capurro y tituló su show El club del Sur. “Su esencia es rescatar un espacio folclórico, los boliches, con una particularidad: que no sea una fotografía, que estén los parroquianos; los componentes de la murga hacen vivir la escena que se rescata”, explicó Fernando Esteche, uno de sus 17 murguistas e integrante del equipo que redactó los textos.

“No es hablar de…, es estar en…”, indicó sobre una de las propuestas que más cautivó. Uno de los elementos claves es la puesta en escena de Alberto “Coco” Rivero, que recrea un boliche sobre el tablado, sumado al colorido de la vestimenta que toma tonos ocre de la paleta de Torres García y hasta una reivindicación del lenguaje como una forma de comunicación directa en tiempos donde todo es más frío y distante por el auge de ciertas herramientas tecnológicas.

Esteche señaló que “un poco en broma decimos que el boliche fue sustituido por el psicólogo; antes la persona iba al boliche a compartir sus cuestiones en una especie de catarsis colectiva e individual que incluimos en el espectáculo”. Esa escena que se recrea es la excusa para tratar durante 45 minutos, con crítica y humor, los sucesos del año.

Desde la presentación, la murga sitúa al espectador en ese lugar “donde conviven muchos temas, pero hay confidencias mano a mano en un espacio colectivo; buscamos rescatar ese espacio cultural emblemático de la sociedad”.

En los tablados, lejos del ámbito competitivo del Teatro de Verano, la propuesta ha tenido una gran aceptación, justo donde, aunque cada vez menos, subsisten boliches como El club del Sur.

“Se acercan los veteranos, nos hacen cuentos a nosotros que tenemos de 35 a 40 años y estamos en una generación bisagra, agarrando y haciendo uso de los últimos boliches como parroquianos”, indicó.

Los murguistas lucen justamente como parroquianos. Uno interrumpe las charlas, una especie de personaje del tiempo golpea su reloj sobre la mesa y quiebra aquella fotografía dando lugar a que la murga exponga. Es un personaje preocupado por el tiempo: “Para ir a tomar un whisky a la vuelta de casa lo tengo que planear 25 días, siempre surge algo; el boliche va a contrapelo de lo que es la sociedad de estos tiempos”, remarcó Esteche.

Ese personaje aparece en la presentación. Ya sobre el final tiene sus cinco minutos y así se llama incluso el cuplé en el que se le termina el tiempo, como se le terminó al poeta argentino Juan Gelman según canta la murga: “No tiene tiempo para buscar respuestas / no tiene tiempo ni para preguntar / como aquel poeta buscó a su gente / y no tuvo más tiempo para encontrar”. Esteche añadió que “todos los elementos culturales que integran la murga y todo lo que tratamos arriba del escenario tiene que ver con el sur, con un discurso desde el sur”.

Tras la canción con la que la murga saluda (“Un parroquiano que pisa el bar / un perro vagabundo sabe tu verdad / hay un loco extraño en el espejo / que me invita, otra copa más / una mentira, una traición / se repiten caras en la procesión / pobres inquilinos transitando los caminos de otra confesión”) se suceden cuatro cuplé: Llegan los parroquianos; Mirando la tele; Los vicepresidentes (se propone como compañero de fórmula de Tabaré Vázquez a Marenales, Óscar Tabárez, Pinocho Sosa, Tabaré Rivero, Larrañaga, Cebolla Rodríguez y hasta al muñeco Rodríguez, personaje de la murga de 2013); y El tiempo en cinco minutos.

La canción retirada de la murga dirigida por Gustavo Cabrera dice: “Murga, son tus acordes los que calman mis dolores / muero en tus brazos y me rindo en tus amores / nunca me faltes, sos mi bendición”.

En este carnaval es una de las más solicitadas: hizo 80 actuaciones y le cancelaron 40 por las lluvias. “Hace años que superamos la barrera de 100 tablados; es una murga que se acostumbró a funcionar muy bien en los tablados, con un espectáculo armado de tal modo que la ambientación que se hace en el Teatro de Verano se lleva al tablado, hasta el mostrador del boliche. A la vez, lo que recogen esos parroquianos en los tablados se lleva al Teatro de Verano”, dijo, en tanto destacó que “cada vez hay más escenarios preciosos para actuar, como el del Monte de la Francesca o Las Duranas”.

La ficha de la murga:

A Contramano (www.acontramano.com.uy) sale con la dirección responsable, producción artística y coordinación general de Gustavo Cabrera. Sus textos son una creación de Gustavo Cabrera, Fernando Esteche, Ignacio Alonso y Federico Silva, con colaboración de Fernando Memo Duque; los arreglos corales y musicales son de Ramiro Duarte; la dirección artística y puesta en escena de Alberto Coco Rivero; el maquillaje de Fernando Aguiar, la iluminación de Martín Blanchet e Ignacio Tenuta; el vestuario lo diseñó Cecilia Bolaña con la asistencia de Carmen de Vera y la realización de Nilda Rodríguez; la pintura es de Marcelo Taborda y Hugo Medina; la realización de sombreros de Luis Monaguillo Halter; los accesorios de utilería de Melanie Bachi; la escenografía es un diseño de Carmen de Vera con la asistencia de Cecilia Boloña y realizado por Taller La-Tía; los utileros son Julián Aguiar, Marcelo Taborda, Hugo Medina y Ramón Silva; y el representante es Roberto Alberti. El grupo artístico, con Ramiro Duarte como director escénico, lo integran los primos: Leonardo Gazo, Ruben Burgos, Diver Martínez, Rodrigo Díaz y Nicolás Marrero; los sobre primos: Mauricio Cuadro y Miguel Trabal; los segundos: Nicolás Castro, Gerardo Reyes y Pablo González; los bajos: Gustavo Cabrera, Enrique Rivero y Fernando Esteche; y en la percusión: Andrés Litzmaer (bombo), Álvaro Molinari (platillos) y Daniel Giménez (redoblante).
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