En los partidos tradicionales uruguayos casi nadie quiere ser tildado "de izquierda" aunque mucho menos se acepta el calificativo "de derecha". Mayormente, los políticos tienden a ubicarse en el centro del espectro político, un lugar que calza mejor con las características de un pueblo que casi siempre marca el cinco si le muestran una escala de diez.
Una oposición moderada y enamorada del centro
Las colectividades tradicionales y el Partido Independiente les escapan a las definiciones de izquierda y derecha