Es la hora del recreo en la escuela Nº 157 de Villa García, al costado de la ruta 8. Decenas de niños juegan y bailan al aire libre. En el fondo de la escuela se oyen las risas y los gritos divertidos de los escolares, pero el ambiente es opuesto. Una malla sombra separa el jolgorio de la inquieta calma que reina allí, en la policlínica de ASSE que desde hace 11 meses funciona en una precaria construcción que solía habitar el casero de la escuela.
Una policlínica en decadencia
Hace un año que en Villa García se atienden “temporalmente” en forma precaria