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La “reserva de carga” es una medida que se utiliza para proteger la flota mercante de un país. En Uruguay, por ejemplo, existe la “reserva de carga” para el tráfico entre puertos nacionales. Esto implica que los barcos con bandera nacional tienen la prioridad para hacer esos viajes. Cuando no hay barcos disponibles con bandera nacional se puede otorgar un “waiver” (permiso) a barcos con otra bandera.

El acuerdo Multilateral de Cargas promovido en el Mercosur impone la “reserva de carga” en el ámbito geográfico del bloque regional. Esto implica que los fletes entre puertos del Mercosur solo pueden hacerse con barcos que tengan bandera de cualquiera de los países que lo integran. Este acuerdo fue firmado por Argentina, Brasil y Paraguay, y está a estudio de Venezuela, en ausencia de Uruguay. Como Uruguay no lo ha firmado y todos los acuerdos en el ámbito del Mercosur deben ser por consenso, el acuerdo no puede ser aplicado. Sin embargo, Argentina basó su disposición en un acuerdo bilateral de cargas que tiene firmado con Brasil anterior al Tratado de Asunción.

El abogado especializado en comercio exterior, derecho aduanero y del Mercosur, Alejandro Perotti, señaló a La Nación de Argentina: “Si la aplicación de esta norma es contraria al Tratado de Asunción, debería caer. Pero como parte de su base legal se sustenta en el tratado bilateral entre Argentina y Brasil (acuerdo marítimo bilateral; ley 23.557), habría allí una justificación. Pero el Tratado de Asunción es posterior a esa ley, y tiene prevalencia”.

Antes de la medida argentina, Uruguay no tenía ninguna razón para firmar el acuerdo de “reserva de cargas” ya que carece de marina mercante. La duda es si la negativa de Uruguay a firmarla es dogmática o pragmática.

Nadie ha expuesto cuáles serían los perjuicios de firmar el acuerdo de reserva de cargas para el desarrollo logístico y portuario de Uruguay. Está claro que no hay ningún beneficio, pero tampoco quedan claros cuales son los perjuicios.

Si se produce un encarecimiento de los fletes, porque las cargas quedarían como rehenes de los barcos argentinos ya que la flota brasileña está colmada, el costo lo pagarían los exportadores argentinos. Si la flota mercante argentina no diera abasto los barcos con bandera de conveniencia podrían acceder a un waiver para poder cumplir con el tráfico.

Si los fletes entre puertos del Mercosur fueran cautivos de la marina mercante argentina, y como consecuencia aumentaran los costos de los fletes para los exportadores argentinos, siempre sería más conveniente para la carga argentina hacer los transbordos en Montevideo que en Río Grande del Sur o Santos, ya que la distancia es mucho menor.

La única contra sería que Uruguay quedaría expuesto a prácticas mafiosas. Por ejemplo que se creara un mercado “blue” de waivers o que los sindicatos argentinos presionasen para que los barcos con “waivers” se comprometan a no hacer escalas en Montevideo. Es probable que la negativa de Uruguay responda al temor a este tipo de prácticas.

El peor escenario sería que la medida argentina de prohibir los transbordos de sus exportaciones en Uruguay permanezca vigente por lo que resta de gobierno K. Eso sería un golpe mortal al puerto de Montevideo como concentrador de cargas de la región.

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Una de las razones que esgrime Uruguay para no firmar el Acuerdo Multilateral de Cargas del Mercosur es que carece de marina mercante de bandera nacional.

La mayoría de los barcos que llegan a Montevideo tienen lo que se llama “bandera de conveniencia”, como la de Liberia, por ejemplo. Una solución para que Uruguay cuente con una flota mercante de bandera uruguaya sería flexibilizar, promover y facilitar el otorgamiento de bandera nacional, como lo hace Panamá o Liberia. De esa forma Uruguay podría embanderar a los barcos que hoy hacen el servicio feeder entre los puertos de Argentina y Uruguay y neutralizar la medida argentina.

Sin embargo eso no es posible porque en los últimos años Uruguay ha endurecido las condiciones para otorgar bandera.

A modo de ejemplo, con los años, la obligación de que un barco con bandera uruguaya tenga tripulación nacional ha aumentado hasta 90% del total de operarios y con un régimen laboral que deja a Uruguay fuera de competencia.

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