Eran las 10 de la noche de mi primer día sin WhatsApp después de un año y medio de uso. Miré la pantalla y el ícono marcaba que alrededor de 100 mensajes esperaban por ser leídos. Pero por el momento, tendrían que esperar. No usar la aplicación de mensajería instantánea por voluntad durante una semana puede parecer una banalidad para algunos y una complicación para otros, sobre todo para gente de veintipocos años, como yo. Fueron siete días donde el cambio de hábitos me ayudó a darme cuenta qué tan atada a la app estaba.
Una semana sin usar WhatsApp
Abandonar de forma voluntaria la aplicación de mensajería instantánea puede dejar dos lecciones: por un lado, que es indudablemente útil y, por otro, que se puede volver adictiva hasta un punto patológico