Una visión crítica (y poco seria) del canje de la deuda
El MEF busca restablecer su imagen luego del afair Pluna apelando a la seriedad con que se gestionó la deuda
"Cualquier analista de mercado con seriedad dirá que esto merece una calificación de bueno hacia arriba, por no decir sobresaliente", dijo el ministro de Economía, Fernando Lorenzo, cuando presentó los resultados del programa de canje y recompra de deuda, el lunes de la semana pasada.
Quizá mi análisis padezca un déficit de seriedad, pero –a la luz de los resultados– me cuesta ver el “hito histórico” del que hizo alarde el ministro Lorenzo. ¿Fue un fracaso? De ninguna manera. ¿Perjudica el perfil de la deuda uruguaya? Por supuesto que no.
Sin embargo, la operación realizada la semana pasada poco aporta a las condiciones de la deuda y no solo eso, parece haber sido motivada por cuestiones ajenas al buen gerenciamiento de las obligaciones públicas y más bien, por generar una victoria política que contribuya a remontar la sumergida imagen del equipo económico.
Vayamos a los hechos. En primer lugar, si el objetivo del canje era reperfilar los plazos de la deuda, reducir torres de vencimientos en el corto plazo y reducir de ese modo el riesgo de rollover, el resultado echa por tierra la calificación de “hito histórico”.
Una vez realizada la operación, la deuda de corto plazo se vio prácticamente inalterada. Las obligaciones de los próximos tres años se redujeron apenas 0,7% y las de los próximos cinco bajaron 1,9%.
De hecho, del total de US$ 585 millones de principal cancelado en vencimientos anteriores a 2036, 67,9% correspondió al bono 2022, que vence recién dentro de 10 años. Es decir, el gobierno no saneó obligaciones de corto, sino que reperfiló deuda de largo plazo y la pasó a muy largo plazo. ¿Eso realmente hace una diferencia en materia de riesgo? En lo más mínimo.
En segundo lugar, el momento en el cual se realizó la operación no fue el más conveniente. Es cierto que se emitió un bono a 2045 con una tasa mínima de 4,125%. Sin embargo, para eso el gobierno canceló títulos de largo plazo que cotizan hoy muy por encima de la par, en precios que se ubican en máximos históricos. Eso implica que para cancelar US$ 585 millones, tuvo que poner en circulación US$ 854,1 millones, lo que implica un aumento en el global de obligaciones.
Los tiempos del canje no obedecieron a argumentos económicos, sino a la búsqueda de rédito político. El desgaste de la imagen del equipo económico por el affaire Pluna obligó a conquistar una victoria al alcance de la mano. El manejo de la deuda siempre fue el fuerte del equipo económico y una salida al mercado medianamente exitosa permitía poner sobre la mesa los éxitos anteriores y el reconocimiento unánime por la seriedad en la gestión.
Personalmente, me preocupa que la batalla política termine afectando el profesionalismo que hasta ahora caracterizó al equipo económico. Pero quizá sea solo mi percepción o, tal vez, mi falta de seriedad.