Fue una campaña electoral extraña la de las internas para las legislativas argentinas. Primero, por el notable desinterés de la población, fatigada por el intenso cronograma electoral –hubo provincias en las cuales hace apenas dos años hubo que concurrir seis veces a votar en seis meses–, pero también con cierto hartazgo por el nivel del debate.
Unas elecciones que son un termómetro de la política argentina
Las internas partidarias quedaron vacías de contenido, pues casi todos los partidos presentaron lista única