ver más

Levantar apuestas hoy acerca de quién será el sucesor de Luis Alberto Lacalle como precandidato presidencial del grupo blanco Unidad Nacional, puede salir carísimo. Nada es seguro y uno de los principales protagonistas de esa inseguridad es el diputado Luis Lacalle Pou (Aire Fresco) quien es visto por buena parte de sus correligionarios como un “candidato tapado” que pone en riesgo la unidad del sector.

Esta situación ha generado tal preocupación en los interesados que ni siquiera es seguro que, como estaba previsto, la tradicional lista 71 del Herrerismo elija antes de fin de mes entre Luis Alberto Heber y Ana Lía Piñeyrúa como postulantes del grupo.

Porque si una vez elegido el candidato, éste no recibe un apoyo explícito e inmediato de Lacalle Pou, en la UNA se producirá una ruptura de hecho que causará tremenda heridas difíciles de restañar, coinciden en el sector.
También pugnan por esa candidatura el senador Francisco Gallinal (Correntada Wilsonista) y el diputado José Carlos Cardozo (MásPaís).

En las últimas horas hubo contactos informales para posponer la elección interna en la 71 de modo que Unidad Nacional decida en conjunto quién le disputará la interna blanca a Jorge Larrañaga. “Ni en noviembre ni después de mayo”, sería la fórmula para evitar un encontronazo que lesione severamente al grupo.

El sector Unidad Nacional es un paraguas que en las elecciones pasadas reunió a la lista 71 presidida por Gustavo Penadés, a Aire Fresco de Lacalle Pou y a Correntada Wilsonista de Gallinal tras la candidatura de Luis Alberto Lacalle. Cuando éste decidió abdicar de una futura postulación la UNA se dedicó a la búsqueda de su sucesor.
En julio pasado la 71 confirmó que sus precandidatos serían Heber y Piñeyrúa y solicitó a los otros postulantes que, antes de fin de año, hubiera una decisión definitiva sobre el sucesor del nieto de Herrera.

Pero Lacalle Pou, Cardoso y Gallinal insistieron en resolver el asunto después del verano. Las cosas se precipitaron cuando en una reunión realizada el 15 de octubre, Gallinal propuso que, “para apurar el proceso”, la lista 71 eligiera a la brevedad entre Heber y Piñeyrúa. La sugerencia fue aceptada y la tradicional lista blanca marcó el 30 de noviembre como fecha límite para pronunciarse.

Pero la solución se parece más a una encerrona que a otra cosa. Porque si el elegido por la lista 71 no es respaldado inmediatamente por sus socios, su candidatura nacerá visiblemente deteriorada
Y, por lo que han dicho, ni Lacalle Pou ni Gallinal tienen previsto pronunciarse antes del fin del próximo verano. Heber ha señalado que esas dilatorias no hacen más que beneficiar a Larrañaga. “La diversidad de candidatos nos está haciendo mal. Eso genera desconcierto entre los votantes y atomiza las preferencias en las encuestas. Lo mejor es que arranquemos febrero con un candidato que representa a toda Unidad Nacional”, dijo Heber.

En todo caso, la mano en la UNA viene entreverada. Unos y otros se reprochan mutuamente de apurar o enlentecer los tiempos de las definiciones según su conveniencia. “Fueron ellos los que nos dejaron en offside cuando decidieron tener dos precandidatos sin consultar al resto. Si quieren que nosotros apuremos nuestra definición, primero ellos tienen que descartar a uno de los dos”, dijo a El Observador el senador Francisco Gallinal (Correntada Wilsonista) en referencia a la lista 71.

En las próximas horas habrá nuevos contactos entre las partes para intentar una fórmula que a Lacalle Pou le permita seguir pensando qué hace sin perjudicar la chance de sus compañeros, y que a la vez no posponga demasiado una decisión que en algún momento será inevitable.
En las encuestas, tanto Heber como Piñeyrúa y Lacalle Pou aparecen empardados y muy por debajo de la intención de voto de Larrañaga. El único de la UNA que los supera en apoyo es el ex presidente Lacalle Herrera, ese de quien Jorge Batlle dijo que “nunca se sabe” (ver apunte).
Seguí leyendo