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"Hoy dejaré las puertas y las ventanas de mi casa abiertas / y la noche entrará por todas las ventanas de mi casa, por todas las ventanas de todo el barrio, por todas las ventanas de todos los cuarteles y de todas las cárceles, por todas las ventanas de los hospitales / la noche entrará, cabeceando, saltará para adentro, sombra a sombra a la luz del farol / y se echará en el piso como un perro / y aguardará hasta la madrugada / Hoy / dejaré las puertas y las ventanas de mi casa, abiertas, para siempre”.

Los versos libres que componen Guitarra negra fueron escritos por Zitarrosa a lo largo de la década de 1970 y salieron a la luz en 1977, cuando el artista había sido desterrado y vivía en España.

El músico, cantante y poeta, nacido el 10 de marzo de 1936 es una referencia ineludible de la cultura uruguaya. Su voz, grave y profunda, caló muy hondo en el alma de quienes lo escucharon en aquellas grabaciones que hizo en 1965, en el Auditorio del Sodre, y que le valieron una invitación al Festival de Cosquín, en 1966.

Zitarrosa logró tener un público propio, que admiraba su repertorio de música folclórica y también ciudadana. Gran parte de sus admiradores aprendió a apreciar, a través de su voz, zambas, chamamés, chamarritas, polkas y una serie de ritmos camperos que nunca hubieran imaginado que iban a disfrutar.

Su voz fue la carta de presentación para un estilo y un repertorio que hablaba del amor, de la vida cotidiana y también del compromiso del artista con su tiempo, que lo convirtió en un militante comunista hasta el día de su muerte, el 17 de enero de 1989.

Zitarrosa se destacó además por la poesía de sus letras. Llegó también a publicar como poeta, y fue parte de la plantilla del legendario semanario Marcha.

Los homenajes a Alfredo Zitarrosa son algo recurrente desde su muerte prematura, a los 53 años. En Buenos Aires, un tramo de la costanera lleva su nombre. En Montevideo hay una plaza y también el teatro en el que hoy cantarán Nasser y Numa Moraes. Este último compuso junto a Washington Benavídez, dos canciones en honor de Zitarrosa.

Se han escrito también varias biografías sobre el artista, y el año pasado se publicó una novela gráfica, escrita por Rodolfo Santullo con ilustraciones del argentino Max Aguirre. La de esta noche es una oportunidad de apreciar un buen repertorio por dos artistas de orígenes y estilos muy diferentes, como Moraes y Nasser. Y también es una ocasión para recordar a uno de los grandes de la canción uruguaya
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