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Los metalúrgicos cambiaron la modalidad para llevar adelante su huelga y tienen a los empresarios contra la pared. La única forma que tenía el empresariado para lograr la desocupación de sus fábricas era la vía judicial. Sin embargo, los sindicalistas cambiaron la jugada y desconcertaron a todos. Antes de que llegue la orden de desalojo desocupan la fábrica, pero se paran afuera y no dejan pasar a los empleados que quieren ingresar. Eso, por lo menos, fue lo que sucedió ayer en la planta de Servipiezas, que se había desocupado el mediodía del jueves.

Los empresarios, a la vez que volverán a la Justicia para intentar retomar el control de sus fábricas, piensan alguna estrategia que les permita sortear esta nueva forma de lucha sindical.

En tanto, en el gobierno la mayor preocupación radica en la posibilidad cierta de desabastecimiento de combustible, a causa de la huelga metalúrgica (ver apunte). Por eso en las próximas horas intentarán que los sindicalistas habiliten a trabajar a los empleados de la refinería de La Teja.

El gobierno pedirá al sindicato que deje fuera de la huelga a la refinería, para que no se produzca el desabastecimiento, dijo a El Observador el ministro de Trabajo, Eduardo Brenta.

El motivo radica en que “de la refinería depende la generación de combustible para la circulación de patrulleros, carros de bomberos, ambulancias, y la energía eléctrica de la población”, agregó el ministro. Dijo que “no puede suceder el desabastecimiento”, y señaló que si los trabajadores no aceptan la proposición “se evaluará” la medida a tomar.

Brenta indicó que esta posibilidad ya había sido planteada un mes atrás a los sindicalistas, cuando se comenzó a manejar la chance de iniciar la huelga.

El ministro señaló que hay “gran preocupación” por “el conflicto, por los empresarios, por los trabajadores, y particularmente por ANCAP”. Dijo que está esperando una respuesta del sindicato sobre los puntos que consideran esenciales para negociar, y que cuando lo reciban, volverán a convocar a las partes.

Empresarios deben esperar
Sin embargo, el sector empresarial deberá afrontar la huelga sin intervención del gobierno, ya que la ley no ofrece mecanismos para que el Poder Ejecutivo se inmiscuya. Un decreto del año 2006 otorga al Ministerio de Trabajo y al ministerio de la rama de actividad en la que se dé el conflicto –en este caso el Ministerio de Industria– la “facultad” de intimar con un plazo de 24 horas a la desocupación de la empresa bajo apercibimiento del uso de la fuerza pública. Sin embargo, esto puede darse cuando la continuación de la ocupación “pusiere en grave riesgo la vida, la seguridad o la salud” de la población, o “afectare seriamente el orden público”.

En cambio, en el sector público la cosa cambia radicalmente. Otro decreto, esta vez de 2008, establece que si ocurre una ocupación en una oficina estatal, el Ministerio de Trabajo debe tentar una conciliación, sujeta a que los ocupantes depongan la medida en forma inmediata. Si no sucede, se realiza la intimación a la desocupación bajo apercibimiento del uso de la fuerza pública. Si no se desocupa el Ministerio del Interior los desaloja inmediatamente. En los últimos casos, las ocupaciones en oficinas estatales duraron apenas horas.

Sobre las ocupaciones que se están desarrollando en las fábricas, Brenta señaló que “el derecho de huelga es constitucional”. Indicó que “cuando se presentan recursos de amparo ante la Justicia, se procede al desalojo”. Si existen situaciones de violencia, como denuncian los empresarios, “deben denunciarlo en la Policia y tiene que actuar la fuerza pública”, dijo.
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