Urgencia de apertura exportadora
El agravado debilitamiento de la presidenta Dilma Rousseff aumenta la incertidumbre sobre las ya debilitadas ventas uruguayas a nuestro segundo mercado de exportación
El agravado debilitamiento de la presidenta Dilma Rousseff, cuya destitución reclama el 63% de los brasileños encuestados, aumenta la incertidumbre sobre las ya debilitadas ventas uruguayas a nuestro segundo mercado de exportación. Agregado a los problemas en China, nuestro principal cliente, el panorama acrecienta la urgencia de diversificación exportadora hacia otros destinos, meta anunciada por el gobierno pero en la que no se advierten avances sustanciales. El tremendo impacto público del escándalo de corrupción en Petrobras, que involucra a más de un centenar de políticos y prominentes empresarios, se combina con la recesión económica para generar un rechazo sin precedentes a Rousseff.
Una encuesta encargada por la Confederación Nacional del Transporte reveló una aprobación popular de apenas el 7,7%, a años luz del 57% con que contaba hace dos años. Desde entonces, la actividad empezó a caer a un retroceso pronosticado del Producto Interno Bruto (PIB) de 1,7% este año, con un ínfimo crecimiento del 0,3% en 2016. Por primera vez en su historia Brasil tuvo saldo negativo en su balanza comercial el año pasado. Mientras crece el desempleo y arrecian las protestas populares, el 80% de los encuestados opinó que Rousseff es incapaz de sacar al país de la crisis, lo que, unido a los casos de corrupción, genera los reclamos de su destitución en juicio político, que encuentran apoyo en el 63% de la población.
Tanto o más impacto popular adverso que la crisis económica ha tenido la vasta madeja de corrupción en torno a Petrobras. Se estima que la gigantesca petrolera estatal perdió US$ 2.000 millones en contratos sobrepreciados, recibidos por empresarios que luego transferían parte de los fondos a sus cómplices en el sistema político que habían facilitado las maniobras. Dirigentes de primera línea del Partido del Movimiento Democrático Brasileño, el mayor del país, reclaman que esa fuerza abandone el gobierno de coalición que comparte con el Partido de los Trabajadores de Rousseff. El doble descalabro brasileño –crisis económica y corrupción– ya ha golpeado duramente las exportaciones uruguayas a ese mercado, que cayeron 21,9% en el primer semestre de este año comparadas con igual período de 2014.
Por su parte, China, nuestro primer mercado con énfasis en las cruciales ventas de carne, lanas, soja y arroz, redujo en 17% sus compras a Uruguay en iguales semestres comparativos. Enfrentado a un crecimiento más lento que en años previos y con limitaciones financieras, el mercado chino dista de ofrecer la seguridad compradora que mostraba hasta el fin del año pasado. La incertidumbre con China y la deteriorada situación en Brasil plantean a Uruguay la necesidad de abrir nuevos mercados.
Agudiza esta urgencia nuestro propio crecimiento desacelerado y la caída de precios internacionales en los principales productos de exportación del país. Europa, con o sin el frustrante Mercosur; Estados Unidos, que se muestra favorable a incrementar compras uruguayas; la Alianza del Pacífico, que está dispuesta a aceptarnos como socio, y el tratado internacional de servicios TISA son disponibles caminos idóneos para fortalecer la economía a través del intercambio comercial. Solo se necesita relegar las rémoras ideológicas de algunos sectores del Frente Amplio y que el gobierno actúe con energía y celeridad en una apertura de la que se ha declarado partidario pero que no parece salir aún de enunciados y proyectos.