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La noticia se conoció el miércoles pasado en la sede del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) y tendrá enorme repercusión en el futuro de la cadena cárnica y, por consecuencia, en el desarrollo del país. Aunque es largo, vale la pena recordar el título del proyecto que se puso en marcha: Mejora de la competitividad de la ganadería uruguaya por el desarrollo de herramientas genómicas que mejoren la eficiencia de alimentación y la calidad de canal de la raza Hereford.

También es importante informar que la iniciativa involucra a seis instituciones, que son: el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA); la Asociación Rural del Uruguay (ARU); la Sociedad de Criadores de Hereford el Uruguay (SCHU); el Instituto Nacional de Carnes (INAC); el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE); y el MGAP.

Más allá de los componentes técnicos, el ministro de Ganadería, Tabaré Aguerre, fue el encargado reseñar los beneficios principales del emprendimiento, que permitirá a Uruguay convertirse en el único país del mundo “que haga selección por los indicadores más valiosos sobre un rodeo de 4 millones de vacas, no tanto porque todos los vientres que conforman el rodeo nacional vayan a participar, sino en el sentido de que se ensanchará de manera significativa el número de vacas con las que habitualmente se hace esa selección.

Lo primero que dijo Aguerre fue que la iniciativa es un verdadero símbolo de lo que él llama el Uruguay agrointeligente “porque engloba todo”. Ese todo en la cadena cárnica es la sanidad y la trazabilidad del ganado, la inocuidad de la carne que llega a los mercados y la certificación de los procesos productivos, y los mercados, todo “con una lógica de bien público”.

Al mencionar la base de la iniciativa, que es mejorar la eficiencia de conversión de los animales en la alimentación, Aguerre repasó rápidamente la evolución del mejoramiento genético en el país, que tiene el último mojón en los DEP (Diferencia Esperada de Progenie, también conocidos como EPD), datos que ya se han incorporado como algo habitual. Ahora llega la genómica para seguir avanzando.

“Hasta ahora no se inventó ninguna metodología que nos permita pesar la colita de cuadril del novillo y asociarla con sus progenitores”, dijo el ministro, y remarcó que “Uruguay puede trazar cada corte sin perder su identificación de origen”. Luego recordó que cuando Uruguay vende la tonelada de carne a US$ 4.000 en promedio, es porque hay cortes que valen US$ 1.500 y otros que valen US$ 14.000, entre los que está la colita de cuadril. Lo ideal –dijo el ministro- sería tener las colitas de cuadril en el rango más alto de su peso.

Pero es imposible “desarmar la vaca en el frigorífico, pesar las partes y volverla a armar para soltarla como reproductor en el campo”, acotó. Sin embargo, a través de este proyecto que demandará tres años para dar sus frutos, Uruguay podrá seleccionar sus reproductores por los indicadores productivos más valiosos.

De esa forma se podrá “construir un bien público para que cada uno se las arregle y construya sus oportunidades sobre una plataforma sobre la cual hacer inversiones, generar conocimiento, intensificar la producción, diferencia el producto, agregar valor, cuidar el ambiente”, para ser “los vendedores de los productos alimenticios más costosos del mundo”, concluyó Aguerre.

Todo ello sobre la base de desarmar la vaca y, al mismo tiempo, armar una red interinstitucional a la que podrán sumarse nuevos actores y que terminará beneficiando a todos los uruguayos, al valorizar la producción en los mercados.

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