Un nuevo elemento se sumó ayer a todo lo concerniente a la selección uruguaya de fútbol. Y acaso se trate de unos de los más incómodos: los viajes que deberá realizar el equipo de Óscar Tabárez en la fase de grupos.
Un nuevo elemento se sumó ayer a todo lo concerniente a la selección uruguaya de fútbol. Y acaso se trate de unos de los más incómodos: los viajes que deberá realizar el equipo de Óscar Tabárez en la fase de grupos.
Uruguay emprendió en la tarde de ayer el primero de los muchos traslados que deberá realizar en el Mundial de Brasil.
Acaso uno de los principales contratiempos que se deben padecer en el torneo que organizan los brasileños son las distancias que se tienen que recorrer.
Que se lo digan a Uruguay que está entre las selección que más kilómetros tendrá que cursar para cumplir con el calendario que impone FIFA para su grupo.
Pero no son solo vuelos porque la determinación del cuerpo técnico de concentrar en Sete Lagoas, lejos del ruido y el caos de las grandes ciudades, genera que cada vez que tengan que viajar deban recorrer 77 kilómetros hasta el aeropuerto de Belo Horizonte.
Uruguay, sin tomar en cuenta los recorridos internos que se realizan en una ruta cargada de camiones de carga, ni el ida y vuelta, tendrá que viajar uno 4.656 kilómetros.
Esto es tomando en cuenta cada salida de los celestes desde Belo Horizonte a cada ciudad sede de los partidos ante Costa Rica, Inglaterra e Italia.
Si a ello sumamos todos los ida y vuelta más los viajes terrestres al aeropuerto de Belo Horizonte, son 6.633 los kilómetros que recorrerá la celeste, solo en la primera ronda de la copa del mundo.
El viaje más largo es el que realizó justamente ayer con destino a Fortaleza, ciudad que está a 1.895 kilómetros del búnker celeste.
Se podrá decir que son poco más de dos horas de vuelo pero no deja de ser un trastorno tener que trasladarse.
Habituarse a un nuevo hotel, una nueva cama para descansar, sumado a los nervios que pueden vivir algunos porque no les gusta volar.
Lo cierto es que esto forma parte de la historia de un mundial, un torneo que dura un mes pero que genera un enorme desgaste en los profesionales que lo viven y lo juegan.
Ya en la antesala de Sudáfrica 2010, el entrenador de Uruguay Tabárez había denominado a esa edición de la copa del mundo como el mundial viajero, debido a la gran cantidad de distancias que el equipo celeste debía recorrer.
En esa ocasión los uruguayos debieron viajar 3.862 kilómetros entre las sedes donde le tocó enfrentar a Francia (Ciudad del Cabo, 0-0), Sudáfrica (Pretoria, 3-0) y México (Rustenburgo, 1-0).
La histórica concentración uruguaya fue en Kimberley, por lo que debió viajar cada vez que afrontaba un compromiso, por lo que la distancia se incrementó hasta los 2.250 kilómetros.
De los cabezas de serie de este mundial versión 2014, Uruguay es el más viajero.