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Uruguay está en condiciones de aspirar a realizar auditorías internas, oficiales, en su sistema cárnico que tengan tal calidad que las haga confiables para sus mercados, de modo que no sea necesario llegado el momento seguir recibiendo auditorías como la que recientemente concretó la Unión Europea.

Eso afirmó Tabaré Aguerre, ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), ayer en la sede ministerial donde minutos antes Francisco Muzio por el MGAP y Ricardo Robaina por el Instituto Nacional de Carnes (INAC) habían informado, precisamente, sobre los resultados de la reciente auditoría de la Unión Europea al sistema cárnico uruguayo.

Uruguay es un país que tiene muchísimos mercados abiertos (para la colocación de su producción de carnes), “con una trayectoria que genera mucha confianza en quienes nos auditan”, destacó Aguerre, no obstante precisó que “todas las auditorías son oportunidades para mejorar”.

Al respecto, dijo, “hubo un informe preliminar, con algunas pequeñas observaciones, que habrá que levantar y corregir, pero estamos confiados en el sistema”.

Añadió que el sistema “tiene que ser las normas y también tiene que ser la fiscalización. Uruguay está llegando a una etapa en la cual el cumplimiento de los estándares no es solamente responsabilidad de las autoridades, también de los agentes privados que participan en el proceso”.

Tras referirse a los controles en la explotación del bosque nativo (ver nota vinculada), Aguerre insistió en que “un país serio tiene que tener una norma ajustada a la realidad, tiene que tener mecanismos de fiscalización y tiene que tener instrumentos de sanción y ese tipo de cosas es lo que nos permite construir credibilidad frente a terceros países”.

Luego, tras valorar la visita que al país realiza una misión para cooperación técnica por parte del gobierno alemán, respondiendo a un planteo formulado en 2012 por el MGAP procurando colaboración “para mejorar nuestras condiciones de inocuidad alimentaria”.

“Probablemente en el futuro el Uruguay requiera de normativas más exigentes, incluso de un régimen de sanciones en el caso que ocurran incumplimientos”, expresó el ministro.

Aguerre recordó que hace menos de un mes “creamos la Unidad de la Gestión de la Inocuidad Alimentaria, en el marco de la Opypa, porque un país que se proyecta al mundo como un proveedor confiable en materia de calidad, sanidad e inocuidad de alimentos no solamente tiene que estar preparado para recibir a las auditorias, como la que tuvimos la semana pasada, sino también tiene que estar preparado para generar políticas a partir de su propia evaluación de riesgo”.

Aguerre concluyó que “ese es el camino para llegar algún día a tener un sistema en el cual no necesitemos recibir auditorías, sino que nuestros informes oficiales sean reconocidos por sus instituciones homólogas en los países compradores sin la necesidad de las auditorías”.

Explicó que ese es el estandar más alto del mundo, que lo han alcanzado muy pocos países, “y Uruguay está en condiciones de aspirar a ello”.

“Construir ese nivel de políticas públicas también es construir competitividad y mejorar la oportunidad de trabajo para los uruguayos”, enfatizó.

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