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El ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Tabaré Aguerre, reveló que “afortunadamente investigadores de la Facultad de Ciencias de Uruguay han identificado dos genes de resistencia a la sequía” en la soja.

Aguerre aseguró que “ya hay una (empresa) transnacional que quiere comprar la patente” y agregó que “la decisión política es no venderla”.

Durante una disertación en el ciclo Destacados INIA, que realizó el martes pasado en la estación experimental del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) en Salto Grande, Aguerre reflexionó: “Yo sinceramente no creo que tengamos hoy la masa crítica para soñar que esos dos genes van a terminar en un producto comercial”.

El titular del MGAP agregó que “seguramente no podremos competir con las transnacionales, ya hay una que quiere comprar la patente y la decisión política es no venderla. No porque pensemos que vamos a poder hacer lo mismo que la Bayer o la Monsanto, sino porque a partir de trabajar en ese proyecto tenemos la oportunidad de construir nuestra capacidad científica, que terminará en ese producto o en otro”.

El hallazgo de los científicos uruguayos se dio en el contexto de un proyecto regional cuyo objetivo es la “aproximación genómica integrada en el Mercosur para la prospección de genes útiles al mejoramiento de la soja frente a estrés biótico y abiótico”.

Aguerre remarcó que “un país sin ciencia no puede competir en el siglo XXI, salvo que compre tecnología envasada. Y en la tecnología agropecuaria si hay una cosa importante es que lo que funciona en el centro de Brasil no necesariamente funciona en Salto, y lo que funciona en Salto no necesariamente funciona en Canelones”.

El ministro agregó que por ese motivo “la investigación agropecuaria tiene que tener un fuerte contenido local, donde en realidad la verdadera estadística debe ponerse a prueba monitoreando las capacidades de adaptación que tenga cada sistema productivo propuesto a partir de la investigación. Y esa es la razón por la cual la estrategia en investigación de este país es apostar a institutos de este tipo. No con una lógica compartimentada. No descolgados del Pasteur o el Clemente Estable o de las facultades de Ciencias y Agronomía. Todos juntos. En este país es lo que más cuesta”.

Y remarcó: “Créanme que vivimos en el país de los compartimentos estancos donde, en cada ministerio, cada unidad ejecutora tiende a construirse su universo. Y entre la institucionalidad pasa lo mismo. Y es un gran esfuerzo tratar de coordinarnos, pero tenemos que hacerlo. Porque los recursos salen de los contribuyentes y la respuesta a ellos es hacer un uso eficiente”.

De esa forma, Aguerre defendió la necesidad de la investigación y, en particular, de la biotecnología, donde dijo que “hay menos brecha tecnológica con los (países) competidores” de Uruguay.

Agurre reiteró que “la competitividad genuina en el Uruguay agrointeligente tiene tres pilares”, que son “la innovación tecnológica, la inversión productiva y el aumento de la productividad del capital humano”.

El ministro de Ganadería aprovechó para recordar cinco pilares de la política pública agropecuaria que impulsa el gobierno, al destacar la inserción internacional, la conservación de los recursos naturales, la adaptación a la variabilidad climática, los planes de desarrollo rural y la articulación institucional.

Aguerre felicitó a INIA, que organizó el ciclo Destacados sobre los desafíos de la ganadería –los tres millones de terneros–; la agricultura –el potencial de 4.000 kilos de soja por hectárea–; los 50 años de la primera rotación cultivo/pastura; la fruticultura; el uso eficiente del recurso tierra de la ganadería; y la horticultura en el norte del país.

Pensar “con cabeza exportadora”

Al participar el martes 5 en Destacados INIA sobre la horticultura en el norte del país, el ministro de Ganadería, Tabaré Aguerre, reafirmó que “si no pensamos con cabeza exportadora no lograremos la competitividad, estaremos en dependencia siempre de algún tipo de protección y sobre todo no podremos crecer. Esa es la oportunidad que no podemos perder. Eso no se logra sin inserción internacional”.

Aguerre agregó que para tener inserción internacional “debemos tener, además de estatus sanitario, colocación comercial, inteligencia de mercados, articulación público privada en la búsqueda de esos mercados, la consolidación de nuestra protección zoo y fitosanitaria, pero sobre todo demostrar que tenemos un sistema productivo sustentable, relativamente amigable con el ambiente y que genera oportunidades para la gente. Porque esas son las cosas que exigen los mercados que pagan”.

Y concluyó que “la calidad, medida exclusivamente en términos organolépticos, es cosa del pasado. Los mercados requieren productos sanos e inocuos, también con el ambiente”.

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