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Uruguay y Paraguay decidieron enfrentar juntos la propuesta de Argentina –que luego respaldó Brasil– de aumentar a 35% el Arancel Externo Común del Mercosur (AEC) para una serie de productos, máximo permitido por el Tratado que creó el bloque regional y por la Organización Mundial de Comercio (OMC). Actualmente ese arancel es 22% en promedio y una suba encarecería la importación, entre otros, de insumos industriales.

El ministro Fernando Lorenzo (Economía) estuvo días pasados en Asunción para acordar la estrategia con el gobierno de Fernando Lugo, comentaron a El Observador fuentes del Poder Ejecutivo. Uruguay y Paraguay harán un frente común en ese tema en la próxima cumbre del Mercosur que será a fines de este mes en Mendoza. Asimismo, el gobierno de José Mujica planteó a Argentina y Brasil “por canales informales”, que no aceptará subir el arancel, medida proteccionista que la administración de Cristina Fernández de Kirchner suma a otras para dificultar la salida de dólares a través de las importaciones.

El presidente Mujica aprovechará su visita a Brasil para plantear hoy el tema a su colega Dilma Rousseff, comentó a El Observador el vicepresidente Danilo Astori (ver página 6). “Uruguay está absolutamente en contra de su incremento porque solo traerá consecuencias negativas para el país”, dijo.

Los comentarios de Astori fueron realizados luego de escuchar ayer en Punta Cala la disertación que el ministro de Industria, Roberto Kreimerman, realizó ante empresarios de la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM). El ministro no abordó el tema en su alocución pero fue una de las preguntas que debió responder. Sin embargo, el empresario que la hizo, la formuló desde el enfoque de si no sería bueno aumentar el AEC para proteger a la industria local. Kreimerman afirmó que la política del país es de apertura al comercio y a las inversiones. La intención incluso es mantener los aranceles en cero para todos los insumos vinculados a la producción industriales. El jerarca explicó que cuando se hace el balance de “mayores aranceles o menos aranceles, al país le conviene los menores aranceles posibles”.

Sí se mostró dispuesto en el largo plazo a analizar caso a caso cuando haya cadenas de valor integradas porque la competencia será entre cadenas productivas regionales, explicó.

En el rechazo a la suba del arancel externo común, el gobierno de Mujica está alineado con los empresarios para quienes “cerrarse” en la región no será productivo para el país, que incluso quedará expuesto a represalias de mercados a los que hoy se ingresa.

El presidente de los industriales, Washington Burghi, dijo ayer a El Observador que permitir la suba del AEC será “seguir cautivos de una región donde nos ha ido muy mal y en el futuro nos irá peor porque Argentina no va a cambiar su política proteccionista”. El titular de la Cámara de Industrias reclamó asimismo que se cuide el mercado interno. Por eso, exigió que se haga cumplir la normativa vigente a los que vengan de afuera. “¿Se cumple con el etiquetado textil? ¿Se cumple con la mesa de valoración de la aduana? ¿Se controlan los contenedores que vienen?”, preguntó Burghi.

En ADM, Kreimerman dijo que se seguirá apoyando a sectores en problemas. Comentó que el sistema productivo necesita de una mayor diversificación y más mercados, y en ese esquema Brasil “es básico” para conformar cadenas productivas.
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