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Star Wars de George Lucas (1977)

Con la nueva entrega de Star Wars llegando este mismo año, es una buena idea ver dónde comenzó todo. A más de 40 años de su estreno, la batalla entre el bien (los rebeldes) y el mal (el imperio) se sigue sosteniendo tan fresca como el primer día. Es genial para completar con El Imperio Contraataca y El Regreso del Jedi (las precuelas son completamente prescindibles). Así como Han Solo, Luke Skywalker y la Princesa Leia siguen siendo grandes héroes hoy día, Darth Vader es un inmenso villano que los más jóvenes disfrutarán de conocer.

Los cazadores del arca perdida de Steven Spielberg (1981)

El inicio de las aventuras del arqueólogo más famoso del mundo: Indiana Jones. Esta película se volvió un clásico inmediato y la cantidad de niños que agregaron esta profesión a "quisiera ser cuando sea grande" desbordó toda expectativa. Harrison Ford está impecable, hay villanos nazis y una búsqueda del tesoro como pocas. Sus dos continuaciones Indiana Jones y el templo de la perdición e Indiana Jones y la última cruzada, están completamente a la altura. De la cuarta entrega mejor ni hablar.

Gremlins de Joe Dante (1984)
Que no les dé la luz directa. Que no se mojen. Y nunca, pero nunca, se les dé comer pasada la medianoche. Las adorables bolas peludas primero y espantosos monstruos después, se transformarían en uno de los hitos de la década de los 1980. Perfecta combinación de comedia familiar y horror (un horror muy bajo de voltaje) tuvo a su vez una secuela que es también muy mirable.

Los Goonies de Richard Donner (1985)
El sueño de todo niño: encontrar un mapa del tesoro y vivir una gran aventura junto a todos tus amigos para encontrarlo. Los Goonies es un clásico inmortal. Esa pandilla de niños particulares (el asmático soñador, el malhablado, el fanático de los inventos, etc.) que se mete de cabeza en una montaña rusa de emociones con un fantasmal barco pirata incluido en la recta final. Una de las películas más queridas por cualquier cinéfilo que se precie de tal.

Cuenta conmigo de Rob Reiner (1986)
Otra película de búsquedas y barra de amigos, pero en este caso apenas a pasos de volverse adolescentes. Basado en un relato autobiográfico de Stephen King, la historia de cuatro amigos que parten a encontrar un cadáver es un relato increíblemente potente sobre la amistad y ese particular momento donde tenemos toda la vida por delante. "Sucede a veces... Los amigos entran y salen de nuestras vidas como camareros en un restaurante... Aunque sé que no volveré a verlos, sé que los echaré de menos. Y que nunca volveré a tener amigos como los que tuve a los 12 años... Dios, ¿alguien los tiene?", dice su frase más recordada.

Policías y ratones, varios directores (1986)
No puede faltar una de Disney. Basil es un ratón que vive bajo la casa de Sherlock Holmes y es el gran detective para los ratones. Acompañado por el Dr. Dawson deberá enfrentar al maquiavelico profesor Rattigan (diseñado con Vincent Price como modelo, quien además prestó su voz al personaje) en una aventura sin tregua. Una de las mejores ocasiones donde el personaje de Holmes ha sido adaptado al cine. Tiene al menos dos momentos gloriosos: el combate con el murciélago en la juguetería y el final.

Escuadrón Antimonstruos de Fred Dekker (1987)
Una de "monstruos" pero adecuada para público infantil. El filme rinde homenaje a las películas de monstruos de la Universal, aquellos donde Drácula, Frankestein y el Hombre Lobo hacían un team up, enfrentándolos a todos ellos, más la momia y el monstruo de la laguna negra, con una pandilla de niños fanáticos del cine de terror. Los monstruos llevan todas las de perder, por supuesto.

La princesa prometida de Rob Reiner (1987)
Si tuviera que recomendar solo una, sería esta. Maravilloso cuento de hadas con piratas, princesas, bandidos, venganzas, villanos, reyes malvados, amor, comedia y uno de los mejores duelos a espada jamás filmado. La princesa prometida lo tiene todo. Y es todo un libro que un abuelo le lee a su nieto una tarde de gripe. Cargada de momentos y personajes inolvidables, se destaca el gran Iñigo Montoya (interpretado por Mandy Patinkin) y su mantra: "Hola, me llamo Iñigo Montoya, tu mataste a mi padre. Prepárate para morir."

La máscara de Chuck Russell (1994)
El tímido empleado de banco Stanley Ipkiss (Jim Carrey en el rol que lo consagró) encuentra una antigua máscara nórdica que tiene metida dentro nada menos que al Dios Loki. Cada vez que se la pone, se desata la locura absoluta. Divertida adaptación del comic homónimo editado por Dark Horse, que encuentra a Carrey desatando la furia de los dibujos animados, una hermosísima Cameron Díaz en su debut y una banda sonora que obliga a saltar y ponerse a bailar.

Toy Story de John Lasseter (1995)
Y no podía faltar Pixar, claro está. Dentro de lo mucho, muchísimo, que hay para elegir, nos quedamos con la película que consagraría al estudio. Cuando los humanos no ven, los juguetes tienen su vida propia y viven increíbles aventuras. Pixar siempre ha sabido combinar el humor con la emoción y la aventura, y nunca se vio esto tan bien como en las distintas entregas de Toy Story (en particular la tercera entrega es especialmente emotiva).

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