La señora levantó su copa para el brindis de fin de año en un barrio privado cerca de La Barra de Maldonado cuando una de las invitadas propuso que se sumaran a la celebración la empleada y el cocinero, ambos paraguayos. "Cada uno pida sus deseos, pero tú no pidas nada porque el sueño de irte a tu casa no se te va a cumplir nunca", le advirtió la señora a la muchacha de 23 años que había llegado de Asunción una semana antes con la ilusión de juntar dinero para pagar sus estudios universitarios.
Varias paraguayas denuncian explotación laboral en Punta del Este
Los casos llegaron al consulado: una empresaria declaró que su empleada se prostituía