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El precandidato por el Frente Amplio (FA), Tabaré Vázquez, volvió ayer a su barrio natal, La Teja, en busca de dar el impulso final a su campaña antes de las elecciones internas, donde la coalición de izquierdas apunta a la concurrencia masiva de sus votantes a las urnas pese al favoritismo claro del expresidente en la competencia contra Constanza Moreira.

Un acto realizado a metros de la plaza Lafone, el lugar donde de niño jugaba con sus amigos, fue el marco elegido por Vázquez para apuntalar su carrera por ser electo presidente de la República por segunda vez.

En su oratoria, Vázquez convocó “a todo el sistema político” a acordar “un gran plan nacional de educación” y consideró necesaria una “gran reforma” en la enseñanza.

En ese sentido, calificó como “un desastre” el nivel de repetición alcanzado en primero de liceo, que supera el 30%, pero dijo que “no todo está mal en educación”. Entre otros aspectos, destacó el Plan Ceibal y pasó factura a la oposición. “Dicen que todo está mal. Son pesimistas. Yo sinceramente no pondría el país en manos de un pesimista. Hay que ser optimista”, sostuvo.

El precandidato también afirmó que en caso de ser electo reforzará el Plan Juntos iniciado por el presidente José Mujica y señaló que el Sistema Nacional Integrado de Cuidados será de utilidad para la clase media y alta.

“Tenemos que cuidar a nuestros queridos viejos. No podemos permitir que el peso de todo ese trabajo caiga la mayoría de las veces sobre las mujeres en los hogares. Tenemos que tener un sistema de cuidados que atienda a toda la sociedad, porque también aquellos ciudadanos de clase media o alta que pueden pagar cuidados particularmente, porque tienen condiciones económicas para hacerlo, muchas veces reciben un mal trato para sus seres queridos”, dijo. “Un plan de cuidados tiene que capacitar a hombres y mujeres que trabajen en esa tarea y permitir a muchas mujeres que tienen que salir a trabajar, que el Estado les permita tener en sus casas alguien que se ocupe de todos ellos”, agregó.

La plaza del barrio
Luego de recorrer 12.000 kilómetros –según afirma su comando de campaña–, entre distintas localidades y ciudades del interior, el precandidato se presentó ayer ante los frenteamplistas de Montevideo, el bastión electoral más fuerte que tiene la izquierda. Lo hizo, además, en la zona oeste, un punto de la capital con tradición frenteamplista.

El acto en plaza Lafone fue uno de los más numerosos de lo que va de la campaña del expresidente. El anterior acto de masas del precandidato en la capital había sido el 26 de marzo en el marco de la conmemoración del 43o aniversario del FA, pero ese día su discurso quedó opacado por las críticas que recibió de la otra oradora, Constanza Moreira. Ayer todo fue distinto.

Vázquez jugó de local. “Decían que Montevideo está frío. Sí, hoy está frío que da miedo. Pero este calor humano es el Frente Amplio. Si esto no es militancia, ¿qué es?”, exclamó al iniciar su discurso, mientras contaba anécdotas de su niñez en el barrio.

El precandidato decidió cerrar su campaña concentrando sus actividades en Montevideo y la zona metropolitana de Canelones, los dos departamentos más poblados y donde el FA tiene mayoría. El desembarco del expresidente en Montevideo era esperado por los dirigentes de la izquierda que veían con preocupación una caída de la actividad militante en la capital.

Previo al acto, una caravana de autos recorrió la ciudad para secundar la llegada del precandidato a La Teja. En el barrio, centenares de vecinos se agolparon sobre la avenida Carlos María Ramírez para saludar a su candidato.

El acto de Vázquez se cerró con el ritmo tradicional del barrio La Teja, compuesto a base de bombo, platillo y redoblante. La murga Los Diablos Verdes, que entregó al candidato una remera del conjunto, cantaba: “Levanten esas banderas que desde lejos se pueda ver”.
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Decisión 2014

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