Vázquez propuso eludir el balotaje si un candidato saca ventaja considerable sobre sus rivales
Lacalle Pou señaló que “ahora no discutirá reglas electorales”
En el marco de la reforma electoral que pretende impulsar en caso de ser electo, el candidato por el Frente Amplio (FA), Tabaré Vázquez, promoverá bajar el umbral que habilita a un candidato a ser proclamado presidente tras la primera vuelta. En la actualidad eso ocurre si un presidenciable obtiene la mitad más uno de los votos, pero para Vázquez en caso de existir una determinada y amplia diferencia entre el partido más votado y los restantes se debe dar por ganador a la primera fuerza, según dijo ayer durante su visita a Sarandí Grande, en Florida.
En un acto realizado a 10 metros de la vía de tren que atraviesa la localidad, el presidenciable opinó que el ciclo electoral es “larguísimo” y propuso una alternativa para modificarlo. Ello implicará reformar la Constitución como ocurrió en 1996, cuando se decidió implementar el balotaje, las internas y separar las elecciones municipales de las parlamentarias.
“Creo que en el futuro Uruguay va a tener que estudiar una reforma de este sistema electoral”, dijo Vázquez en el acto. “Nos han llamado de distintos países de América Latina o de otras partes y la gente no entiende cómo una fuerza política que ganó en la primera vuelta a todas las otras fuerzas sumadas tenga que ir a una segunda vuelta electoral. Esto es poco entendible. Pero son las normas constitucionales y electorales que nosotros respetamos plenamente, por eso hemos salido a esta recorrida a trabajar porque no ganamos nada hasta que no se cuenta el último voto”, agregó ante los militantes. El miércoles, al inicio de su gira, había dicho que los dirigentes políticos se habían “dado cuenta de que no es correcto el sistema actual”.
“Si se tiene menos del 50% pero un candidato saca 10 puntos más que el que está segundo, ¿para qué se va a ir a un balotaje?”, dijo Vázquez, informó ayer El País.
Entre el Partido Nacional, el Partido Colorado y el Partido Independiente en primera vuelta obtuvieron 46,9% de los votos, casi dos puntos menos que el FA. La distancia de la coalición de izquierda con los blancos fue de 16,9%. De hecho, el Frente Amplio con esa histórica votación alcanzó por tercera vez consecutiva la mayoría parlamentaria en la Cámara de Representantes, con 50 bancas de 99, y si Vázquez es presidente y Raúl Sendic vicepresidente, tendrá 16 bancas de 30 en el Senado.
No es la primera vez que Vázquez plantea el tema en la campaña. En su primera gira nacional antes de las internas de junio, realizada entre noviembre y diciembre del año pasado, Vázquez argumentó a favor de reducir la cantidad de actos eleccionarios. En 12 meses, los uruguayos votan en las internas (que no son obligatorias), la primera vuelta, el balotaje y, por último, en las elecciones municipales.
“Habría que evaluar si la separación que hay entre la elección nacional de los gobiernos departamentales y la elección nacional da los frutos necesarios. De repente podemos hacer todo en una elección, de repente las elecciones departamentales pueden quedar para la mitad de un período de gobierno”, había planteado el candidato del FA en diciembre del año pasado en Treinta y Tres.
Ahora, tras los resultados de la primera vuelta en los que el oficialismo obtuvo el 47,8% de los votos, en el FA gana fuerza la idea de promover una reforma electoral para flexibilizar las condiciones que habilitan al triunfo en primera vuelta.
Aunque en el comando de Vázquez piden evitar el exitismo y el candidato reitera en sus discursos que “no hay que aflojar ni un tranco de pollo”, en la izquierda reina la sensación de que la segunda vuelta es innecesaria. Uno de los argumentos que plantean sus dirigentes es el ahorro que significaría evitar la movilización de cada circuito. El sistema electoral de otros países, como Argentina, prevé la alternativa propuesta por Vázquez: solo hay segunda vuelta cuando ninguna fórmula obtiene el 45% de los votos positivos, o más del 40% de los votos positivos con una diferencia porcentual de 10 puntos con respecto a la segunda fórmula (ver página siguiente).
“No mientras se juega el partido”
Más allá de la intención de Vázquez y sus seguidores, una reforma electoral es un proceso largo que requiere necesariamente apoyo opositor para ser llevada adelante (ver página siguiente).
El candidato blanco Luis Lacalle Pou ha dicho que no es partidario de discutir cambios al sistema electoral en medio de un proceso, aunque pocos días atrás consideró la posibilidad de introducir modificaciones en 2015. Al ser consultado ayer por El Observador acerca del planteo de Vázquez, el presidenciable respondió: “Ahora no discuto reglas electorales”.
Por su parte, el senador electo Álvaro Delgado aseguró que la dirigencia nacionalista se opone a hablar de cambios en las reglas de juego “mientras se juega el partido”. “Las reglas preexistentes dan garantías. Yo puedo tener una opinión personal sobre la posibilidad de introducir cambios, como cruzar las elecciones nacionales con las departamentales, pero son opiniones personales. No está bueno discutir las reglas de juego ahora, y no lo vamos a hacer”, dijo el dirigente, que es muy cercano al presidenciable.
El pasado domingo 1º de junio, cuando se realizaron las elecciones internas, varios líderes plantearon la necesidad de cambiar aspectos del sistema actual, como la extensión del período electoral. Uno de ellos fue el actual candidato a vicepresidente por el Partido Nacional, Jorge Larrañaga. Dijo, además, que está de acuerdo con que las elecciones internas sean obligatorias. Lacalle Pou admitió semanas atrás que no había discutido el tema con Larrañaga, pero que era “afín” a juntar las elecciones nacionales con las departamentales, informó El País el 9 de noviembre. l