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Un problema constructivo de la alta Torre 4 del complejo World Trade Center Montevideo, en las inmediaciones de Montevideo Shopping Center, trastorna al barrio: un chillido fuerte y sin pausa que se escucha a varias cuadras de distancia cada vez que el viento sopla más fuerte de lo normal. “Es una situación incomodísima y terrible. Es insoportable”, dijo un vecino.

El arquitecto Ernesto Kimelman, constructor del complejo WTC Montevideo y vicepresidente de WTCFreeZone, explicó a El Observador que el silbido se produce por la combinación de la altura de la torre WTC4, de 112 metros, y la velocidad de los vientos. “Se produce en el coronamiento metálico por vientos fuera de lo normal”, indicó.

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Ante el reclamo de los vecinos la administración convocó a técnicos en aerodinámica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República y a la empresa instaladora.
El ruido cesó al colocar una malla metálica que cumple la función de desarmar el flujo del viento. No obstante, el silbido retornó a Pocitos Nuevo en los últimos días. “Puede obedecer a que alguno de los elementos que se instaló se haya movido”, apuntó Kimelman. Los temporales de setiembre y octubre provocaron vientos superiores a los 100 kilómetros por hora. “No estamos acostumbrados” a esos niveles, agregó.

Los vecinos no utilizan la palabra “silbido” sino que lo describen como un “chillido” para remarcar que es un ruido agudo que no afloja mientras hay fuertes vientos. Lo que se escucha cada vez que sopla el viento mantiene despiertos a los ancianos del barrio y atemoriza a los bebés. “Es molesto, es insalubre y no hay ningún derecho para que suceda”, dijo el publicista Pipe Stein, vecino de la calle Tomás de Tezanos y Saldanha da Gamma, a dos cuadras de la torre de la zona franca del WTC.

La primera vez que los vecinos escucharon el chillido creyeron que iba a desaparecer una vez que se terminara la obra. Johnatan, un mecánico de Tomás de Tezanos, relató que pensaba que se producía por la falta de vidrios.

Sin embargo, ya con el edificio de 39 pisos terminado a dos cuadras de su taller, muchas veces le cuesta conciliar el sueño. “De día te acostumbrás pero hace tremendo ruido”, dijo.
Otro vecino de la cuadra, Francisco, consultó a unos arquitectos por el problema, quienes también manejaron la hipótesis de los “huecos”. “Pensamos que sería transitorio pero le erramos feo”, apuntó. Y añadió: “Es insoportable. Se escucha como si lo tuvieras en la ventana”.

La última vez que el chillido azotó a los vecinos, duró tres días sin intermitencias. Lo que le resultó curioso es que no se escuchaba en las Torres Náuticas −más hacia el puertito del Buceo− pero sí unas cuadras hacia el cementerio del Buceo.

La peluquera de Pedro Bustamente y Pablo Galarza mitiga la molestia con el secador de pelo. “Ayer (el martes) mismo se escuchó”, comentó. Ella solo está en el barrio en el horario de trabajo y, por lo tanto, manifestó que, si bien es molesto, puede aguantarlo, pero sus clientas de mayor edad se quejan de que les perturba la existencia.

Stein tiene mellizos que están por cumplir 2 años. Para ellos el silbido es “una mezcla de susto y nerviosismo”. “Mis hijos se enloquecen”, aseguró. Stein fue uno de los vecinos que transmitió su disgusto a la administración del WTC. Destacó que el trato fue muy bueno y logró que por unos meses solo se oyera el tráfico. “Es un problema que ellos tienen que resolver. El barrio no puede vivir con ese ruido los días de viento”, afirmó.

La esposa de un vecino de Tomás de Tezanos y Rizal tiene serios problemas en la columna. En los últimos días en los que el silbido sonó más fuerte casi no pudo descansar. Vive en la planta baja de un pequeño edificio de apartamentos al que se le debe cerrar la puerta para amortiguar el ruido. Ésta permanece abierta porque los vecinos más viejos deben bajar una escalera y caminar por un pasillo muy oscuro.

El vicepresidente de WTCFreeZone definió a este problema constructivo como “prioritario” y prometió a los vecinos una pronta resolución.

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