Violentos, abstenerse
La Federación Uruguaya de Básquetbol está diseñando un programa de seguridad para combatir y prevenir la violencia en los partidos. Pablo Martínez, presidente de la FUBB comentó a Observa los pormenores de Pazketball
Canchas repletas, entradas agotadas, banderas, bombos y cantos. El básquetbol es una fiesta que explotó hace un par de años de forma vertiginosa pero no es ajena a la violencia. Por esto las autoridades están tomando precauciones para que no se convierta en una olla a presión.
"Es muy difícil de llevar adelante estos cambios por la resistencia al cambio que tienen la sociedad y los clubes. Ellos se comprometieron con la idea, ahora la tenemos que llevar adelante", dijo a Observa el presidente de la FUBB, Pablo Martínez.
Los hinchas por su parte no podrán ingresar al rectángulo de juego una vez finalizado el encuentro, tendrán que permanecer sentados en las dos primeras filas de asiento una vez finalizado el encuentro, y no se podrá permanecer de pie a menos de cinco metros de las líneas demarcatorias de la cancha.
A su vez, esta figura estará apoyada por el encargado de seguridad del estadio de cada club, quien a su vez contará con tres orientadores por cancha.
"Lo primero que tenemos que hacer para mejorar el producto básquetbol es que sea seguro", indicó Martínez.
Por otra parte, la próxima semana se conocerá qué empresa ganó la licitación para proveer a los estadios de básquetbol de un sistema de circuito cerrado de monitoreo, de cuatro a seis cámaras fijas.
"Este mecanismo es muy importante para romper la masa e identificar a los violentos. También sirve como disuasión y castigo en casos de que existan disturbios", indicó el presidente de la FUBB.
Si bien el número de espectadores que pueden entrar a una cancha de básquetbol es sensiblemente menor al que concurre a un clásico, el básquetbol demuestra que la violencia es una problemática que sí se puede combatir a través del compromiso de los clubes y las autoridades.
Por los hechos se procesó a un hincha de Goes y al club se le sancionó con la pena más grave: la suspensión de afiliación por un año. Cuando el club retorne a la competencia, tendrá que jugar en tercera.
(Observa)