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Antonio Vivaldi es un compositor en el que se cruza lo supuestamente clásico o culto con lo supuestamente popular de los títeres”, dijo a El Observador Daniel Ovidio, el responsable de los dos espectáculos que se desarrollan entre mañana y pasado en el Teatro Solís.

El show se llama Las cuatro estaciones y Ovidio lo define como una “especie de musical, donde la historia la narran los títeres”.

Con una producción de alta tecnología y técnica, desde luces a escenografía de teatro negro, Las cuatro estaciones es una obra concebida, además, con musica en vivo, con una orquesta de cámara ocho integrantes dirigidos por Jean de Pínamo.

Estructuras

Aprovechando las estructuras de la música la obra se organiza, según contó Ovidio, en cuatro historias de amor, una para cada estaciones.

“Decidimos alterar el orden de la obra de Vivaldi, y empezamos el año por el verano, para hacerlo más cercano a nuestra experiencia”, dijo Ovidio, quien explicó además que el sentido global del espectáculo es mostrar qué nos ocurre en las estaciones.

En el verano acción se dirige, en bicileta, hacia el mar. En otoño, la narración la llevan adelante los barrenderos, que tienen mucho trabajo con las hojas caídas. Por su parte, en invierno se maneja la idea del frío exterior mientras se lo confronta con lo cálido de comer puertas adentro con alguien a quien se ama. Para el cierre de la primavera, se juega con la creación de un violinista gigantesco, que gracias a la música que toca hace renacer la vida que parecía dormida durante el invierno.

“De su música hace nacer las cosas de nuevo”, dijo Ovidio.

Justamente la aparición de personaje implica la puesta en escena de un gigantesco títere de más de tres metros de altura, que se maneja con cinco personas a la vez.

“Es difícil la coordinación, y además no ves a tus compañeros”, dijo Ovidio, que explicó además que el títere posee una estructura de aluminio que lo hace más liviano que su antecesor, que era de madera.

La duración total de Las cuatro estaciones es de una hora y está pensada como apta para todo público, “en el sentido mas amplio de la palabra, porque utiliza un lenguaje universal, de comunicación directa, que tiene por objetivo entretener y emocionar”, afirmó Ovidio.

El desafío

Para la compañía Civio Titers Band implica un gran desafío actuar en la sala mayor del Teatro Solís.

“Desde el punto de vista simbólico, y a nivel personal, es llegar a un lugar muy alto, por el afecto que le tenemos. Desde el punto de vista espacial, también es demostrar que los títeres pueden estar en cualquier lugar.

La compañía está cumpliendo 10 años de años de vida (ver recuadro) como forma de festejo este show los tiene como protagonistas en uno de los escenario más distinguidos de Uruguay.

La compañía viene trabajando en shows de títeres de grandes dimensiones desde 2007, cuando estrenaran la obra Romeo y Julieta , y luego en 2010 lo hicieran con Juan Moreira, en la sala Zavala Muniz.

“Para nosostros es fundamental como objetivo que existan compañías así, q abran y mantengan espectáculos de gran porte. Es un desafío la comercialización de show. Hasta hace poco nadie le daba bolilla a los títeres para adultos. Ahora, por suerte, las cosas están cambiando”, concluyó Ovidio. Las entradas van desde los $150 a los $ 350.

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