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Se ha puesto sobre la mesa el tema del buen vivir como ideal comunitario. Hay muchas fuentes como las provenientes del Bien Común: entre ellas Louis Lebret y la Economía Humana, la doctrina social de la iglesia católica, y modernamente Christian Felber con su propuesta de Economía del Bien Común. Pero otra anterior es la que viene de los pueblos originarios de América como explican estudiosos como Eduardo Goudynas.

Estas ideas tienen en común la preocupación por la creación y distribución de la riqueza en forma justa y también por la producción y el consumo social y ambientalmente responsables. Son muy difícilmente refutables en la teoría pero sus críticos las tachan de poco realistas cuando no de utópicas. Hay muchos ejemplos de aplicación, pero son parciales y no tienen el peso que la economía dominante (capitalismo global) ha tomado pese a las crisis que cada pocos años sacuden las sociedades. Cabe preguntarnos entonces si habrá alternativas o se trata de ilusiones.

Para vivir bien hay que pensar bien
Esta afirmación la tomé de Mateo Dieste, joven filósofo uruguayo que ha publicado un libro que se llama Filosofía del Plata y otros ensayos . Entre sus muchas reflexiones interesantes se encuentra esta que vincula el pensamiento correcto a la buena vida: “Lo que con tanta arrogancia quisiera denominar como «pensar bien», sería nada más que lo siguiente: no olvidar por nada del mundo que somos criaturas con necesidades, que nada de lo que hacemos es ajeno al intento por satisfacerlas y además, por si fuera poco y aunque tanto lo soñemos, no somos omnipotentes. Sabemos que nos queda poco. ¡Y sin embargo cuánta belleza hay en el ser humano! El músico sabe que el número de compases es limitado, y aun así compone una partitura; el pintor sabe que conquistar todas las combinaciones del color es imposible, y aun así hace una pintura. Incluso yo sé que voy a llegar al punto final de este texto, y aun así lo escribo y quiero enseñárselo a los demás. En última instancia, todos sabemos muy bien de qué se trata esto de vivir aquí y ahora, y de hecho no hace falta ningún predicador que venga a decírnoslo.

En consecuencia, tan sólo quisiera insistir en que para vivir bien, hay que pensar bien: necesitamos construir la mejor actitud posible para involucrarnos absolutamente en cada episodio de nuestra vida, pero teniendo en cuenta que las dificultades y obstáculos supervinientes nacen desde un contexto determinado e indisociable de mí mismo”.

Potenciar la creatividad
Estanislao Bachrach es un biólogo especializado en neurociencias que se ha pasado para el bando de la gestión del cambio, y es co-director y profesor del Programa Ejecutivo en Innovación Creativa de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella. En este programa, la creatividad se aprende y desarrolla “mediante una metodología sólida y sistemática que permite generar alternativas y convertirlas en proyectos rentables”, algo que esperamos todos los emprendedores. Desde su especialidad, como estudioso del cerebro Bachrach encontró algo que lo motiva más allá de la ciencia: ayudar a la gente a ser más creativa y feliz en su trabajo y en su vida.

Si estamos en lo cierto, lograr formar personas que sean creativas, pensando bien y aplicando sus ideas para el bien común, dará como resultado personas más felices y productivas. Lo que sería un excelente propósito para nuestro sistema educativo.

* director de ID Retail

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