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La nueva cinematografía escandinava le ha prestado mucha atención a la mirada infantil sobre el mundo y las cosas. Por ejemplo, la danesa Susanne Bier ganó el último Oscar a Mejor Película Extranjera por En un mundo mejor, película que privilegia la visión de una vida violenta desde la perspectiva de dos muchachitos que están entrando a la adolescencia.

Lo mismo hicieron Fredrik Wenssel y Henrik Hellström, los directores de la película sueca Burrowing, que se presenta en Cinemateca 18.

Sebastian es un niño de 11 años que recorre el mundo que conoce y va sacando sus conclusiones de lo que ve e interpreta. La mirada del niño es el punto de vista que tiene el espectador: ante él se despliega un pequeño universo de personajes que Sebastian se limita a observar, desde la distancia de la curiosidad. Ese carácter algo misterioso que envuelve el conjunto es acaso el elemento más llamativo de la película.

Esto, sumado a la banda sonora de Erick Enocksson, le dan a Burrowing un carácter particular y original, que la acerca al cine del inglés Mike Leigh.

La crítica ha remarcado que el rasgo más llamativo de la puesta en escena de los debutantes Wennsel y Hellström radica en una poesía de la imagen que deja margen para cierto clima de advertencia y amenaza.
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