Vuelve el encanto de La bohème
El viernes se estrena la ópera de Puccini con dirección musical de Stefan Lano y puesta escénica del francés Louis Désiré
La actividad en el auditorio del Sodre es febril, a medida que se acerca el ensayo. La puesta en escena de La Bohème involucra a 250 artistas en escena, incluido un coro de 15 niños. A cuatro días del estreno se empieza a desplegar el vestuario y el maquillaje, lo que le da un color muy particular a los pasillos, los ascensores, las escaleras, los camerinos y la sala. La previa de una gran ópera le pone una carga positiva a todo el complejo.
Media hora antes y dos pisos más arriba, en charla con el director artístico del Sodre, Ariel Cazes, le comento que me gusta su trabajo. Me mira como midiéndome, a ver si lo digo con sorna, y sugiere que no sé de qué hablo, que el estrés es permanente, que la cantidad de cosas que pueden salir mal es enorme, desde la crisis nerviosa de un tenor hasta una medida gremial de último momento.
La que se estrena el viernes es una de las óperas grandes, en cuanto a despliegue de recursos y personal. Como sucedió con El corsario, toda la puesta es hecha en casa, incluida la confección del vestuario y la escenografía, lo que involucra a 50 personas más, miembros de los talleres del Sodre.
El presupuesto de la obra es de US$ 320 mil, “una décima parte que una puesta similar en el teatro Colón”, aclara Cazes. También explica que, en el caso del Sodre, a diferencia de lo que ocurre en otros grandes teatros públicos, “la ecuación financiera tiene que ser perfecta”. Eso no quiere decir que no se pueda perder dinero sino que hay que ser muy cuidadoso: “Se pierde en un espectáculo y se gana en otro pero no se puede perder y perder”.
Esa ecuación es la que impide los riesgos excesivos y la que inspira un repertorio que incluya a La bohème y Carmen, las dos óperas de este año, espectáculos que tienen una convocatoria asegurada.
Cazes espera la oportunidad de poder incluir en el cartel alguna osadía contemporánea, como Lady Macbeth en el distrito de Mtsensk, una ópera de Dimitri Shostakovich, de 1934, que Cazes define como “un thriller musicalizado con una potencia extraordinaria”.
Cazes confía en que esos tiempos llegarán, ya que la evolución es permanente: “Hace unos años, la sala vista de arriba eran 300 o 400 cabezas blancas, porque ése era el perfil del público, todos mayores de 60 años. Ahora el público es muy heterogéneo, en edad y perfil social”.
La bohème
Cazes se enorgullece de que el número de abonos se haya duplicado este año, de mil a dos mil, y cree que tanto La bohème como Carmen van a ser muy exitosas. A quien no conoce la experiencia de asistir a la ópera, le recomienda calurosamente que vaya a ver La bohème: “se transforma en algo inolvidable”.
Eso se debe, en parte, a que “Puccini es el rey de la melodía” y a que esta obra en cuatro actos, de una hora y 45 minutos, tiene todos los ingredientes de un clásico.
La bohème se estrenó en Turín, el 1º de febrero de 1896, con dirección musical de Arturo Toscanini. El argumento transcurre en la primera mitad del siglo XIX, en el barrio latino de París. Es una historia de amor y una tragedia, protagonizda por la modista Mimí y el poeta Rodolfo.
Con el tiempo, la obra se convirtió en una de las más representadas en todo el mundo. La última vez que se exhibió en Uruguay fue una puesta de 2004, en el teatro Solís, en la que Cazes, que es un bajo, interpretó al filósofo Colline.
La dirección musical corresponde esta vez a Stefan Lano, compositor y director musical con una extensa carrera como maestro interno en la Ópera Estatal de Viena, quien es actualmente el director estable de la Orquesta Sinfónica del Sodre.
La puesta en escena es de Louis Désiré (Marsella, 1956), un director con gran experiencia, aunque es su primera vez con La bohème.
Rodolfo, el protagónico, lo interpretará el tenor argentino Marcelo Puente, quien ensayó el papel para la puesta de la Metropolitan Opera House, de Nueva York.
La obra irá todos los días desde el viernes 16 hasta el sábado 24 de mayo y el director artístico del Sodre espera que tenga un éxito similar al de , que vendió 21 mil entradas.
La adrenalina sube cada día en el auditorio, y el viernes llegará a su máximo nivel en una sala llena de expertos, curiosos y debutantes.