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Cuando terminó el viernes 21 la jornada Pasturas 2012 de la firma Wrightson Pas, que tuvo dos visitas de campo para ver pasturas de alto potencial en las cercanías de Mercedes y una mesa redonda en la capital de Soriano, una empresa argentina asociada decidió comprar una partida importante de semillas de trébol subterráneo.

Lo hizo después de ver un ensayo de ese cultivo cobertura, que además de proteger le aporta nitrógeno al suelo, y de alguna manera puede ser uno de los frutos importantes de la jornada, según contó a El Observador Agropecuario Gonzalo Invernizzi, responsable de Desarrollo de Productos de Wrightson Pas.

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Más allá de la anécdota, “lo que más nos gustó fue que hubo interés por ver las tecnologías que se están aplicando en los sistemas reales de producción”, dijo Invernizzi y, a modo de conclusión, agregó que “se habló de los suelos que no tienen tanto potencial como los del corazón agrícola, que abarcan siete u ocho millones de hectáreas que hay que hacer funcionar” y donde Wrightson Pas se tiene fe con su paquete tecnológico.

Dos paradas

El grupo de técnicos y productores que participó de Pasturas 2012 hizo la primera parada en el km 12 de la ruta 24, en el establecimiento El Espinillo, donde se vio un ensayo de diferentes tratamientos para un cultivo cobertura de trébol subterráneo, una especie que Wrightson Pas importó hace tres años desde Australia.

Es una especie anual e invernal, contó Invernizzi. Se planta junto con el trigo, permanece en el suelo mientras crece el cereal y aparece al otoño siguiente. “No hay necesidad de una siembra. Cuando se levanta la soja de segunda ya está cubriendo el suelo y tiene una tasa de crecimiento interesante para una buena cobertura del suelo y para fijar nitrógeno. Cuando el grupo llegó el viernes pasado a verlo, “el disponible era de 4.000 kilos de materia seca”, contó Invernizzi.

Como es un tipo de cobertura muy entramada y cerrada, que protege contra la erosión, y es una especie que produce mucha semilla el primer año, se mostró también una mezcla de herbicidas para controlarlo.

La segunda parada, realizada en La Favorita, ubicado en el km 46 de ruta 14, permitió observar pasturas de muy alto potencial –festucas– que se rotan con la agricultura. Invernizzi dijo que logran “una producción de forraje en el eje de 10 mil a 12 mil kilos de materia seca por hectárea por año”.

Se vio un sistema agrícola ganadero, en un suelo donde se podría hacer agricultura continua, pero se hace una agricultura con ganadería. Primero porque la ganadería se hace de precisión y da muy buenos resultados económicos. Y además porque se cosecha semilla fina de festuca. Las pasturas normalmente duran entre tres y cuatro años, recordó Invernizzi.

La actividad se cerró con un debate, que fue abierto por el subsecretario de Ganadería, Enzo Benech, quien remarcó la importancia de innovar.

Importancia de la productividad

Por su parte, el coordinador agrícola ganadero y ganadero de la Federación Uruguaya de grupos CREA (Fucrea), Juan Ignacio Buffa, remarcó a El Observador Agropecuario que “la sustentabilidad pasa por tener sistemas altamente productivos” y enfatizó que “no se trata de discutir la secuencia de cultivos sino cómo hacer que los sistemas produzcan, y produzcan mucho”.


El técnico de Fucrea dijo que “lo importante” al analizar la producción ganadera y agrícola “es no pensar las cosas en términos excluyentes”.

Buffa remarcó la importancia de la idea que dejó la jornada Pastura 2012 de Wrightson Pas de “incorporar leguminosas que oficien de cobertura y solucionen la falta de nitrógeno en el suelo”. El coordinador de Fucrea dijo que “sigue siendo sumamente válido pensar en tener una rotación agrícola forrajera porque eso nos habilita a hacer agricultura, que es lo que nos da más plata.

Las dos actividades –ganadería y agricultura– son valiosas. La agricultura da más plata, pero, a veces, para hacer esa agricultura necesitamos quizá una fase de pasturas, que da sustentabilidad al planteo” productivo.Buffa pidió “no emparejar todo” porque “los sistemas son heterogéneos y hay que hacer lo que dé más plata”, reconoció el buen momento ganadero y abogó por “pensar las cosas más integradas”.

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