Ahora, 26 años después del lanzamiento de A lo cubano, el disco que los convirtió rápidamente en una rareza en el panorama urbano y una referencia en la expansión del hip hop latino, llegan a Uruguay. Después de consolidar una discografía con la que fusionaron el rap con la cadencia del son, la rumba o el guaguancó. Años después, incluso, de separarse y volver a conformar Orishas, en un camino que dejó a dos de sus fundadores a cargo de la banda. Uruguay los recibe con un show en uno de sus templos paganos: el Teatro de Verano.
Dicen que todo pasa por algo.
“La percepción que tiene Orishas ahora mismo no solamente para el uruguayo, sino también para el cubano que vive acá, es enorme: lo que significan nuestras canciones, lo que significa cada letra. Va a ser un concierto histórico. De hecho, creo que va a ser el concierto de alguna agrupación cubana con más público que se ha hecho en Uruguay. Y nos honra la idea de hacer un concierto en un país que ha dado la oportunidad a tantos cubanos de rehacer su vida”, considera Yotuel Ramírez.
Sobre su llegada a Uruguay, su mirada sobre su país, la diáspora, la música latinoamericana y su próximo disco, Guantanamera, Yotuel Romero y Roldán González hablaron con El Observador antes del show de este jueves en el Teatro de Verano.
El nombre de la gira, Represent Cuba 2026, es una referencia directa al tema que abre su primer disco. ¿Esta gira se presenta como un regreso a los inicios, como una celebración de su carrera, o como la representación de dos cubanos que llevan su música alrededor del mundo?
Y: La tercera. Por supuesto, nuestra carrera tiene que ver mucho con esto porque somos Orishas. Pero ahora, como está la actualidad de Cuba, la palabra de Cuba en el mundo, ¿qué mejor que tanto Roldán como Yotuel, dos cubanos que le han cantado a Cuba toda una vida, salgan al mundo a contarle al mundo lo que es Cuba en 25 canciones? Cada canción que hacemos resume un momento de Cuba.
R: Esto es una maquinaria que no debe parar. Nos da orgullo estar aquí. Para empezar, porque es la primera vez, y segundo, para recordarle a nuestro público, a los emigrantes, sobre todo a los cubanos, que cuando no sepan dónde van miren hacia atrás para que vean de dónde vienen. Yo creo que es una cura.
Y: Que escuchen a Orishas y se acuerden de dónde vienen.
Llevan 26 años de música, en los que han tenido diferentes etapas y diferentes conformaciones como banda. ¿Cómo se definirían en 2026?
Y: Ori-shas. Yo creo que la definición es perfecta. una palabra compuesta por dos: Ori, que significa cabeza, y Sha, que significa esencia. Somos los dos, tanto cabeza como esencia, esencia como cabeza. No hay mejor nombre para definirnos y seguir.
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¿Qué en estos 26 años es lo que les gustaría haber hecho distinto?
R: No nos quejamos, francamente creo que somos privilegiados. Veníamos de la nada, eran sueños lo que teníamos pero se hicieron realidad. Y todo el mundo no logra eso. Felices con este proyecto que llevamos casi 30 años y sigue vivo. No es fácil para un artista, un escritor, un pintor, estar en el gusto popular durante tanto tiempo y creo que hay Orishas para rato. Este grupo para cuando lo decidamos nosotros dos.
Y: El no rendirnos es lo que nos ha llevado hoy en día a poder disfrutar de esto que hicimos con Orishas. Una relación de amistad es como matrimonio, tenemos altas y bajas. Hemos pasado momentos tristes, bellos, de furor, de tragedia. Pero yo creo que lo que nos ha mantenido juntos es el respeto que nos tenemos, el cariño y, sobre todo, que sabemos que no hay nada musicalmente más grande que vamos a hacer que Orishas. Con todo el talento que tiene Roldán y con todo el talento que tengo yo individualmente, creo que esa mezcla del rap con el son, del son con el rap, nos hace únicos. A eso le debemos lo que somos, a eso le debemos no solamente disfrutar de la música, sino poder alimentar a nuestra familia, poder sentirnos bendecidos de llegar a Uruguay, un país bello, comerte un buen pedazo de carne, de ir a cantarle a cuatro mil personas, de mañana irnos a Medellín, después irnos a Estados Unidos, después irnos a Francia. Tenemos que estar agradecidos porque, como decía un viejo amigo, cuando uno hace lo que le gusta, nunca trabaja. Y es verdad. Nos sentimos bendecidos.
R: Yo particularmente me siento profesionalmente bloqueado por Orishas, en el buen sentido de la palabra. Es como un hechizo. No me siento capaz, y lo digo sin ningún tipo de vergüenza y estoy seguro, de hacer algo que supere a Orishas. No sería capaz. Hemos dado tanto en esto, que solo tengo ideas valerosas y frases bonitas con Orishas. Yo solo, me pierdo. No podría hacer otra cosa que supere esto. Además que no quiero tampoco. Es un amor platónico lo que tengo con Orishas. Orishas cambió mucho nuestras vidas, ¿sabes? No sabes hasta qué punto. Venimos de la nada. Yo con una guitarra, cantando aquí en las esquinas, tomando alcohol con mis amigos del barrio en chancleta, mi casa cayéndose y esto fue algo mágico. Cuando empezó este proyecto y tuvo un salto tan rápido no me lo creía. Pasé un año o dos para realizar lo que estaba sucediendo en mi vida profesional.
Y: Una cosa es lo que te cambió a ti, lo que me cambió a mí, pero lo que le cambiamos a nuestros fanáticos. Me encuentro gente que me han dicho, brother tú no sabes lo que cada canción tuya significa. Tú no sabes que hay momentos en mi vida en que ustedes me salvaron. Si hoy en día los fanáticos nos aman tanto es porque se que hay muchas historias de nuestras canciones en su vida.
Recurrir a sus raíces y fusionarlas es algo que muchos músicos latinoamericanos hacen en este momento, y ustedes ya lo hacían hace 26 años. ¿Cómo ven este movimiento de la música latina?
Y: Qué bueno que comprendieron. Qué bueno que entendieron que ese era el camino para diferenciarse en esta jungla de asfalto de la música urbana. Qué bueno que entendieron que no era copiar a los americanos, sino era sacar su herencia, su folclore, sus raíces. Hace 26 años nos daban por locos, porque nos decían "están rescatando la música tradicional de su país". Sí, porque eso es nuestro. El rap lo estamos adquiriendo los americanos. Lo único que es nuestro es el son, es la rumba, el guaguancó, es nuestro folclore. Nos costó trabajo, nadie nos siguió. Nadie siguió a Orishas. Todo el mundo empezó a seguir lo más fácil, que era el reggaetón, que era la música copiada de los panameños, y seguir con esa misma fórmula; que funcionó buenísimamente, porque al final fue una rama también de la música urbana. Pero qué bueno que hoy en día donde esa rama parece que llegó a su momento de caducidad entendieron que el secreto siempre estuvo en las raíces. Lo entendió Benito con este último disco. Se dio cuenta que conectó mucho más con el público, con sus raíces, que siendo otra copia más del reggaetón o del trap americano. Qué bueno mirar, Roldán y yo, y poder decir "no estábamos tan locos". Estábamos adelantados a nuestra época. Fuimos atemporales.
También parece que hay una revalorización del ser latino en algunos ámbitos, acompañado por este movimiento musical. Nombrabas a Benito, que dice ahora todos quieren ser latinos, pero le falta sazón. ¿Sienten que hay, junto con la música, una revalorización social del latinoamericano?
R: Es un orgullo para nosotros porque están rescatando los pilares, sea el país que sea. No hay que buscar muy lejos para darle un toque particular o singular a tu música. Te corre por las venas, tus raíces, tus vivencias. Di la verdad: naciste en una casa de palos, naciste ahí y andabas en chancleta en los castañales indígenas, o naciste en algún castillo, lo que tú quieras. Musicalmente reflejarlo de la manera en que se debe.
Y: Si lo hubiéramos hecho antes, hubiera alimentado mucho más el valor de la cultura latina. Pero bueno, nunca es tarde cuando la dicha es buena. Qué bueno que hayan entendido que la mejor forma de ser más internacional es siendo más nacional.
Algo que no cambia en Orishas es su preocupación por las temáticas sociales y políticas que abordan en sus canciones. ¿Alguna vez tuvieron alguna presión por cantar lo que cantan o decir lo que dicen?
Y: Lo estamos teniendo.
R: El más grande vino ahora.
Y: Lo estamos teniendo porque llega un momento en que, como dice Roldán, es difícil ponerse la venda. Es muy difícil tapar el sol con un dedo. Ya no estar a favor del pueblo cubano es una falta de respeto, es una falta de humanidad. Nosotros somos músicos urbanos, si le hemos cantado a "el kilo no tiene vuelto", si le hemos cantado a cómo trataban a los emigrantes con el disco Emigrantes, ¿cómo no cantarle a cómo está tratando la dictadura a nuestro pueblo? Que es de dónde venimos, qué es lo que sufrimos, qué es lo que representamos. Ahora mismo estamos sufriendo ese ataque de la dictadura hacia nosotros, como si no fuéramos cubanos, como si no entendiéramos, o como si no tuviéramos el derecho de hablar de nuestra tierra porque ya no fuimos. ¡Ah! Cuando decíamos A lo cubano, botella de ron tú eras el primero (aplaude), pero ahora que te estamos diciendo para de justiciar al pueblo, para de encarcelar los procesos políticos, para de privar la libertad, yo no soy tan cubano como en ese momento. Entonces, como dice Roldán, Orishas es eso: Orishas es pueblo, Orishas es gente, Orishas es barrio. Y si nuestro barrio sufre, si nuestro barrio está triste, y si nuestro barrio está bajo las condiciones en las que está, hay que cantarle a ese barrio.
R: Todos los países tienen sus problemas, Cuba incluido. Lo que sucede es que en Cuba no lo puedes decir. Cualquier crítica de un problema que hay, que es palpable y que hay que ser un auténtico retardado mental para no entender que está pasando, tú no puedes decirlo porque al momento eres antisistema. Por decir que no hay transporte, no hay agua y no hay luz. Lo que es una verdad latente en nuestro país.
Y: "Estás en contra del gobierno". "Estás a favor de los gusanos". "Eres de los cubanos que...". No brother, soy crítico. Cuando yo tengo que decirte algo que está bien, te lo digo. Y si está mal, está mal. No solamente para Cuba, para el mundo entero: hay que anteponer la humanidad a la ideología. Porque si empezamos a poner las ideologías ante la humanidad, terminamos como Corea del Norte. En Latinoamérica hemos sufrido muchas dictaduras en muchos países, y sabemos cómo actúan, cómo ejercen el pánico, el miedo, el terror, cómo desaparecen a la gente. Coño, los que han pasado por dictaduras, ayuden a los otros a que no las pasen, no las blanqueen, no las defiendan. Dictadura es dictadura, da igual que sea de izquierda o derecha. Eso está mal. Porque van a quitarle la libertad a todo el mundo, van a cometer atrocidades en nombre de una ideología, van a intentar callarte la boca, van a intentar silenciarte. ¿Queremos eso para Latinoamérica o queremos una Latinoamérica con dignidad para todos? Donde haya una libertad de expresión, donde tú puedas elegir a tu gobernante y si este gobernante pasó cuatro años y tú crees que lo hizo mal, puedes elegir a otro. Que el pueblo tenga la oportunidad de elegir a sus líderes, no que el líder te lo imponga una familia, una casta, ni un rango social. Entonces, es momento de que países como Venezuela, como Cuba, como Nicaragua, puedan respirar en paz y encontrar esa armonía que necesitamos en Latinoamérica. ¿Cómo esa armonía va a llegar? En democracia.
En este contexto, ¿la voz artista toma otra relevancia?
R: Sí, pero tienes que ser muy cuidadoso a la hora de escribir. La crítica al sistema, por ejemplo, tiene que ser muy metafórica. Que no sea un ataque frontal. Tienes que decirlo de otra manera, por eso hay tanta poesía en Cuba.
Y: Pero los hay que se cansan de ser políticamente correctos y dicen: "mira, le voy a decir al pan, pan, y al vino, vino, chao". Porque a veces hasta uno mismo cae en la ecuación de "no voy a hablar muy alto para ver si no molesto". No, hay que parar esos miedos. Hay que decir al pan pan y al vino vino: que usted es un maltratador con su pueblo. Usted está haciendo un ataque vil contra su pueblo, que además a usted ni lo eligieron. El que está ahora mismo gobernando en Cuba, no lo eligió el pueblo, nunca lo eligió nadie. A Fidel en su momento, en el 59, hubo una elección, una sola. Pero lo demás que vino, nadie eligió esa gente. Quieren virar la tortilla y decir "no, aquí sí se elige". "En Cuba hay democracia socialista", no sé cómo son las cosas que se han inventado ahora. Cuba necesita empatía. Empatía por sus coterráneos, por su gente, por su América Latina. Que sientan empatía y que digan "en Cuba hay una dictadura". Y eso no lo queremos ni aquí, ni allá, ni en ningún lado. Y queremos que el cubano sea libre. ¿Por qué vienen? ¿Por qué salen huyendo de Cuba? ¿Por qué se van corriendo de Cuba los cubanos? Porque no pueden más.
¿Este es un buen contexto para volver al estudio? ¿Volver a hacer canciones y sacar un disco nuevo?
Claro que sí. Eso es poner un plato sobre la mesa sin tener que buscarlo. Hay muchas cosas que decir, muchas cosas que hablar, y nosotros tenemos esa inclinación por Cuba, de cierta manera. Pero evidentemente los problemas que tenemos en Cuba se reflejan en otros países también, cada uno a su manera. Hay que hablarlo, porque de otra manera, ¿cómo resuelves el problema? Esconder el problema no quiere decir que se acabó. Está ahí, y además se inflama, se hincha, se pone peor. ¡Resuélvelo, hermano! “Anoche me acosté sin comer”. Ah, ¿cómo? “Sí, me acosté sin comer”. No puedes decirlo, vas preso. Y es culpa tuya
¿Están trabajando en un disco nuevo?
Y: Sí. Un disco nuevo que va a llegar como título Guantanamera.
R: Nos gusta mucho lo que estamos haciendo. Lo vemos, de cierta manera, como un nuevo capítulo de Orishas. Cada disco de un grupo es como un capítulo nuevo, pero este es un capítulo realmente diferente. Con la misma médula espinal, la misma columna vertebral, pero con otro toque, con otras inquietudes, tanto musicales como temáticas.
Y: Sin perder alegría. Orishas es un grupo que siempre ha tenido ese toque de alegría. Reivindicar los problemas que tenemos, pero somos un grupo que define lo que es la idiosincrasia del cubano. El cubano te habla de política, te habla de fiesta, te habla de vacilón, te habla de un plato de comida, te habla de la mujer, te habla del emigrante. Vamos a seguir fiel a nuestra alegría como banda, pero claramente hay temas importantes que tenemos que reivindicar en canciones para que ayuden. Y sobre todo porque las canciones son un material biográfico de un momento de un país y yo creo que ahora mismo estamos en un momento crucial, definitivo, en lo que es la libertad de Cuba y sí, nos encantaría hacer una canción a esa Cuba libre.
2025 cerró con un récord de inmigración cubana en Uruguay. Llegaron a Uruguay unas 22 mil personas y 15 mil se quedaron. ¿Qué les gustaría que les pase en el show a esas personas que están viviendo en la diáspora como ustedes?
Los vamos a llevar a casa, a la Cuba que añoramos, a esa Cuba que queremos que nos devuelvan, y sobre todo vamos a sentirnos bien cubanos. Ya que tanto la dictadura intenta quitarnos la cubanía, por lo que dice Roldán: cuando yo te señalo dicen "¿sabes qué? Ahora no eres cubano". ¿Cómo no voy a ser cubano? Sí, porque dijiste que no hay comida. ¿Y qué tiene que ver eso? No, ahora no eres cubano. Nosotros vamos a decirle a los cubanos: que nadie nunca te quite el honor ni el sabor de haber nacido en Cuba. Tú eres cubano todos los días, 100% cubano. Vamos a llenar de cubanía esa noche.
Tienen una invitación para ir al Parlamento de la diputada Leydis Aguilera. ¿Qué les gustaría decirle al pueblo uruguayo desde ese lugar?
Y: Primeramente, gracias. Por recibirnos a nosotros y recibir a tantos cubanos, y darle la darle esa mano que le faltó en su país. Darles esa vida, esa esperanza de vivir y echar pa' lante. Y en segundo lugar, hacerles entender que la empatía fundamental que necesita el pueblo cubano es que se entienda de que el pueblo cubano está sufriendo una dictadura que es la más nos lleva del hemisferio, que nos gustaría ser libres y no tener que emigrar. No tener que molestar, porque cuando tú sales de tu país y llegas a un país sin nada tu estás molestando a ese país porque tiene que preocuparse por ti, tiene que darte las herramientas. Nos gustaría venir a Uruguay de vacaciones. Decir, ¿sabes qué? Voy a Uruguay y regreso a Cuba porque tengo vida, tengo prosperidad, tengo trabajo, tengo mi familia, tengo un país al cual represento y quiero que crezca con mi esfuerzo, con mi dinero, con mi iniciativa. Eso nos gustaría. Creo que no estamos pidiendo nada que la dignidad que hemos visto en otros países que tienen las personas la tengamos en nuestra tierra. Y que nos entiendan. Nosotros no queremos imponer nada. Queremos convencerlos de que la empatía que pedimos es que nos entiendan solamente. Que venimos a un país roto, con sueños rotos, y que gracias por acogernos.
R: Yo le deseo lo mejor de esta vida a todo el mundo. A trabajar, a formarse, a forjarse un porvenir. Evidentemente esto parece un poco religioso, pero bueno, evitar el menos daño posible al prójimo, a los demás. Sonreír, que el día en que uno no sonríe, es un día perdido. Es así, yo lo veo de esa manera. Y cuando tengan ganas de llorar, pues que lloren también, para liberar un poco el alma. La base del buen funcionamiento de cualquier sociedad es respeto. Si tú no respetas a alguien, pues no te respetan a ti. A bailar, a gozar y a pasarla bien. A comer mucha carne y a escuchar Orishas.
¿Tienen vínculo con algún artista uruguayo?
Quien nos entrega en el Grammy a Patria y Vida, es el artista uruguayo más grande que tiene Uruguay, Jorge Drexler. He hablado mucho con él, hemos tenido francas conversaciones. Sobre todo hablando de la música, de la humanidad, de la importancia del artista. Y Drexler me decía algo muy lindo: cuando el arte no molesta, cuando el arte no remueve, cuando el arte no empuja, entonces estás haciendo entretenimiento. El arte tiene que remover, tiene que sacudir, tiene que ser políticamente incorrecto, tiene que doler. Ese es el arte.