El propio presidente Orsi, escalando el nivel de alerta y sin dar pistas de lo que piensa hacer, genera la peligrosa sensación de un gobierno encaminado a agotarse en forma inminente.
El tiempo de acción para un gobierno que erró el camino se agota. Las advertencias generalizadas que lo señalan afloran en el humor de gobernantes y gobernados. Pero lejos de la admonición severa, la solución pasa por hacerse cargo.