Hay algo que Julián Schweizer aprendió después de años de viajar por el mundo con una tabla debajo del brazo: en el surf no alcanza con estar preparado. Se puede entrenar durante meses, encontrar la tabla perfecta, llegar en las mejores condiciones físicas y mentales, y aun así quedar eliminado porque el océano decidió ofrecerle las mejores olas al rival.

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Esa convivencia permanente con lo imprevisible forma parte de la vida del surfista uruguayo de 29 años, radicado en Maldonado, que está cerrando un 2026 extraordinario.

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Ganó la medalla de oro en los Juegos Odesur de Santa Fe, conquistó por tercera vez el circuito latinoamericano de longboard, terminó 13° en el Mundial de El Salvador y volvió a disputar el Tour Mundial de la World Surf League (WSL), donde compiten los 24 mejores especialistas del planeta.

Pero cuando hace un balance de la temporada, Schweizer no se queda únicamente con los resultados.

"Sin duda que 2026 fue el mejor año de mi carrera porque lo disfruté mucho", aseguró en diálogo con Referí.

La explicación tiene que ver con algo que no aparece en los rankings: la madurez, el equipo de trabajo que consiguió construir y una manera diferente de vivir el alto rendimiento.

"Disfruté de armar un equipo de trabajo con el que me siento muy cómodo, de armar un equipo de compañeros de competencia con los que viajo y disfruto de cada campeonato. También estoy bastante más maduro y tomo decisiones con otra tranquilidad", explicó.

Un oro que tuvo un significado especial para Uruguay

Julián Schweizer

Entre todos los logros de la temporada, hay uno que Schweizer coloca por encima del resto cuando se trata del movimiento olímpico: la medalla de oro conseguida en los Juegos Odesur.

No fue una victoria cualquiera.

En los Juegos Panamericanos de Lima 2019 había quedado a las puertas del título cuando fue medalla de plata. Cuatro años después, en Santiago 2023, terminó cuarto, un resultado que le dejó una frustración difícil de digerir.

Por eso, llegar a lo más alto del podio en Santa Fe tuvo un sabor especial.

"Creo que en el mundo olímpico esta medalla de oro es mi mayor resultado, sobre todo porque había arañado el oro en Lima 2019 y en Santiago 2023, donde me quedé cuarto de una forma bastante fea para mí", recordó.

La importancia también era colectiva. Junto con su entrenador, Francisco Pérez del Castillo, habían establecido que los Juegos Odesur serían el principal objetivo de la temporada.

Schweizer sabía, además, que Uruguay estaba cerca de alcanzar una marca histórica de medallas doradas.

"Con la mía lo empatamos y luego vino un oro más en ecuestres (Juan Manuel Luzardo)", contó.

Julián Schweizer

La conquista también le permitió sentirse parte de algo más grande que su propia disciplina.

"El poder ganar esa medalla me conectó, a través de las redes sociales y de los medios, con el resto de la delegación y con el pueblo uruguayo", destacó. El surf de los Juegos se disputó en Mar del Plata cuando el evento se llevó a muchos kilómetros de distancia. en Santa Fe.

Para Schweizer, los buenos resultados internacionales cumplen una función que trasciende los podios: colocar al deporte en la conversación pública.

"Es fundamental que se tenga una performance como la que se tuvo a nivel polideportivo, porque pone al deporte en la agenda nacional, por lo menos por un rato. Es muy importante que se nos visibilice a todos los deportistas", afirmó.

Cuatro victorias en cinco torneos y un nuevo título latinoamericano

El oro sudamericano no fue el único motivo de celebración.

Poco después, a principios de octubre, en Puerto Rico, Schweizer aseguró matemáticamente su tercera corona del ALAS Global Tour, el circuito latinoamericano de surf.

Lo consiguió con una superioridad notable: ganó cuatro de las cinco etapas que había disputado y terminó cuarto en la restante, celebrada en Perú.

Con tres fechas todavía por delante, ya es inalcanzable en el ranking.

Había sido campeón en 2022 y 2023, mientras que en 2025 terminó segundo, detrás del panameño Agustín Cedeño.

"El circuito latinoamericano está creciendo mucho, tiene gran nivel y, sobre todo, nos da la posibilidad a los latinos de tener un circuito competitivo que te mantiene con ritmo de competencia", explicó.

El mérito de sus cuatro victorias adquiere mayor dimensión por el nivel de los rivales, entre ellos el peruano Andrés "Piccolo" Clemente, campeón mundial, y el brasileño Carlos Bahía, subcampeón del mundo en 2022.

"Es muy difícil que todos los astros se alineen en una competencia. Competimos en una cancha que cambia todo el tiempo, que es el océano. Todas las olas son distintas", reflexionó.

La bronca del Mundial y una revancha que está cerca

En el Mundial de longboard disputado en la playa El Sunzal, en El Salvador, Schweizer terminó en el puesto 13 el jueves de la semana pasada.

Fue su séptima participación mundialista y mejoró el 16° lugar conseguido en 2025. Sin embargo, no quedó completamente satisfecho.

"Mi objetivo era meterme en el día final, que normalmente es para el top 8 o top 10. Perdí una serie antes de llegar a esa instancia", explicó.

El uruguayo considera que llegó al campeonato con uno de sus mejores niveles de surf y con el equipamiento adecuado para responder a las exigencias de los jueces.

"Estoy contento con el surfing que logré mostrar, pero con rabia de que se podría haber avanzado un poco más en cuanto al resultado deportivo", reconoció.

Uruguay participó con un equipo completo, integrado también por Juani Gayol, Inés Beisso y Marcela Machado. La delegación terminó en el puesto 12 entre más de 35 países, después de haber sido novena el año anterior.

Para Schweizer, el resultado sigue siendo valioso si se consideran las diferencias de recursos con potencias como Australia, Estados Unidos, Brasil, Perú y Francia.

La revancha, de todos modos, ya tiene fecha.

Entre el 2 y el 6 de diciembre competirá en Australia, en la segunda etapa del Tour Mundial de la WSL. Después viajará a Filipinas para disputar la tercera parada, del 20 al 25 de enero, en La Unión.

El objetivo es terminar entre los 12 mejores del ranking y asegurar automáticamente su continuidad en la élite mundial para 2027.

Un campeón mundial de 44 años se sumó a su equipo

Uno de los cambios más importantes de Schweizer durante 2026 estuvo fuera del agua.

El uruguayo consiguió rodearse de un equipo técnico que considera fundamental para competir al máximo nivel.

Su entrenador principal es Francisco Pérez del Castillo; su preparador físico, el argentino Sergio Magnani, lo acompaña desde hace aproximadamente una década; y trabaja desde 2019 con el psicólogo Gabriel Gutiérrez. También cuenta con el equipo de fisioterapeutas de Nicolás Laprida.

Este año incorporó al portugués Lufi, especialista en el diseño y fabricación de tablas, y sumó una figura de enorme prestigio: Andrés "Piccolo" Clemente.

El peruano, que acaba de consagrarse campeón mundial a los 44 años, mantiene una relación de amistad con Schweizer desde hace años. Ambos disputaron la final de los Juegos Panamericanos de Lima 2019.

Como Clemente ya no participa del Tour Mundial, el uruguayo le propuso incorporarse a su equipo técnico.

"Tener todo este equipo me genera confianza, porque los campeonatos no se corren solamente en los 20 o 30 minutos de serie dentro del agua. Se empiezan a correr desde la preparación", explicó.

Schweizer siente que hoy surfea mucho mejor que cuando clasificó por primera vez al circuito mundial, en 2018, convirtiéndose entonces en el primer uruguayo en conseguirlo.

Pero también sabe que sus competidores evolucionaron.

"Así como yo soy mucho mejor surfista, también lo son mis competidores. El deporte va evolucionando y la diferencia está en quién evoluciona un poco más rápido", señaló.

Los malabares para vivir del surf y una carrera universitaria para conseguir patrocinadores

Detrás de los títulos, las medallas y los viajes internacionales hay otra realidad menos visible: las dificultades económicas de sostener una carrera deportiva profesional desde Uruguay.

Schweizer lo resume con una imagen.

"Haciendo malabares. Uno tiene como varios kioscos en distintas partes y va haciendo malabares con lo que le va llegando", contó.

Pese a sus resultados internacionales, Schweizer todavía no cuenta con una beca del Comité Olímpico Uruguayo ni de la Fundación Deporte Uruguay.

"Ojalá que eso cambie con la medalla de oro. Tengo entendido que podría ser y me ayudaría muchísimo", expresó.

Para financiar su actividad combina patrocinios privados, retiros de surf que organiza en La Paloma y proyectos vinculados al Comprode (Comisión de Proyectos Deportivos).

Pero también tomó una decisión poco habitual entre los deportistas de alto rendimiento: comenzó a estudiar Comunicación en la Universidad de Montevideo.

No lo hizo solamente pensando en su futuro después del deporte.

Su objetivo es comprender cómo funciona el mundo comercial y aprender a convertir su trayectoria deportiva en una propuesta atractiva para las empresas.

"A mí me da un poco de gracia cuando deportistas en general, no solo del surfing, piden que los apoyen. Estoy totalmente de acuerdo con que el deporte tendría que ser apoyado sin pedir nada a cambio, pero ahí es donde tendría que entrar a jugar más la parte gubernamental", explicó.

Y agregó: "Los esponsoreos privados siempre van a querer algo a cambio, ya sea medible o dentro de la construcción de marca".

Por eso decidió estudiar cómo funcionan las agencias, los medios de comunicación y las estrategias de patrocinio.

"Me puse a estudiar Comunicación para entender cómo es el otro lado de las marcas e intentar crear un producto o una marca personal que sea atractiva para que las marcas se sumen a mis objetivos y a mis sueños", señaló.

Comenzó la carrera en 2022, cuenta con una beca universitaria y lleva aprobado cerca del 70% de los créditos.

Su calendario internacional lo obliga a avanzar a un ritmo diferente al de sus compañeros. A veces cursa una materia por semestre, otras dos o tres, dependiendo de cuánto tiempo pueda permanecer en Uruguay.

El reclamo por mayor apoyo al deporte uruguayo

La experiencia de financiar su propia carrera también llevó a Schweizer a reflexionar sobre el sistema deportivo nacional.

El surfista entiende que Uruguay necesita desarrollar una cultura deportiva más fuerte y generar mecanismos que permitan destinar mayores recursos a las federaciones y a los atletas.

Sin embargo, no responsabiliza a las autoridades deportivas de turno. "Estoy convencido de que hacen lo mejor que pueden y también hacen malabares con los pocos recursos que tienen", sostuvo.

Su planteo apunta a una transformación más profunda.

"Lo que tenemos que buscar como país es empezar a generar una cultura deportiva más grande y que a nivel gubernamental se le dé un poco más de voz al deporte", afirmó.

Para Schweizer, la inversión deportiva también debería analizarse por su impacto económico, los puestos de trabajo que genera y los ingresos que produce para el país.

"Sin apoyo económico es muy difícil ser competitivo en cualquier deporte", advirtió.

Lima 2027 y una carrera que todavía está lejos de terminar

El próximo gran objetivo de Schweizer está en los Juegos Panamericanos de Lima 2027.

Su clasificación todavía no está asegurada. En el Mundial de la ISA quedó como primer suplente para obtener un cupo por esa vía, por lo que deberá buscar su lugar en las próximas competencias clasificatorias panamericanas.

En paralelo, intentará consolidarse entre los mejores del Tour Mundial.

Pero hay un dato que le permite mirar hacia adelante con optimismo: en el longboard, los deportistas suelen alcanzar su mejor nivel a una edad más avanzada que en otras disciplinas.

El ejemplo está muy cerca. Su amigo y ahora integrante del equipo técnico, Piccolo Clemente, acaba de conquistar el mundo a los 44 años. Schweizer tiene 29.

Considera que todavía no llegó al punto más alto de su carrera y que los años de experiencia, lejos de convertirse en una limitación, pueden transformarse en una ventaja.

Después de una temporada con un oro sudamericano, cuatro victorias latinoamericanas, una nueva corona continental y el regreso a la élite mundial, el uruguayo tiene motivos para creerlo.

Porque si algo aprendió después de tantos campeonatos es que no puede controlar qué ola le tocará surfear.

Lo que sí puede decidir es cómo prepararse para cuando llegue.

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