Lindsey Vonn, múltiple campeona y figura indiscutida del esquí alpino mundial, sufrió una grave caídadurante la prueba de descenso en el segundo día de acción durante los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026.
Su presencia en la competencia, a los 41 años, marcó un regreso para la historia tras ganar la medalla dorada en Vancouver hace 16 años.
No obstante, su participación terminó abruptamente y tuvo que ser evacuada en helicóptero, un desenlace dramático que conmocionó a los aficionados y dejó en suspenso la continuidad de la carrera.
Corrió con ligamentos cruzados rotos
Mientras lideraba la prueba con el dorsal 13 y apenas cuatro centésimas de ventaja sobre la alemana Emma Aicher, Vonn perdió el control tras enganchar su bastón derecho con una bandera en la parte alta de la pista Tofana, en los Dolomitas.
El accidente se produjo en el primero de los cinco sectores del recorrido.
La imagen de la esquiadora de Estados Unidos tendida sobre la nieve capturó la atención del mundo del deporte invernal antes de lo que fue su evacuación en helicóptero. Los fanáticos guardaron silencio absoluto mientras los equipos de emergencia acudían en su auxilio.
Minutos después del accidente, los organizadores pusieron música de fondo para que no se escucharan los gritos de dolor de Vonn, quien permanecía en el suelo con las botas aún enganchadas a los esquís tras su aparatosa caída.
Este episodio fue especialmente dramático por las condiciones físicas en las que Vonn afrontaba la competencia.
La esquiadora cuenta con una rodilla derecha de titanio y hace apenas una semana había sufrido la rotura del ligamento cruzado anterior y una lesión en el menisco de la rodilla izquierda tras una caída en la prueba de descenso de la Copa del Mundo en Crans Montana (Suiza).
A pesar del diagnóstico, el pasado martes anunció su decisión de competir en las pruebas olímpicas. Esta determinación generó sorpresa y admiración luego de que, cinco temporadas después de anunciar su retiro, regresara a lo más alto del esquí mundial.