"No me arrepiento para nada. Me dio mis mejores momentos, grandes amistades y un montón de crecimiento. No fue un camino fácil, pero me dio muchas alegrías y muchos triunfos", agregó.
La exigencia que siempre tuvo consigo misma terminó siendo determinante.
"Cuando ya se empieza a hacer pesado el camino es cuando hay que dar un paso al costado. Si estoy es al 100%, y si no le puedo dar, es momento de dejar", confesó.
Una despedida que empezó a preparar después de ser campeona
Beares tomó la decisión de retirarse en 2025, luego de conquistar el Campeonato Uruguayo con Carrasco Polo.
Aquella consagración tuvo un valor especial para el plantel, que acumulaba cuatro años consecutivos sin poder ganar el certamen.
"Las atajadas que más recuerdo y los goles que más disfruté y grité fueron los de la final del año pasado (3-2 a Náutico). Veníamos de cuatro años de perder finales y, cuando por fin se juntó el esfuerzo y el entrenamiento con la actitud y la entrega, supimos ganar final y finalísima. El disfrute fue como si fuera la primera copa de todas", recordó.
Después de aquel título, decidió continuar una temporada más, pero con la certeza de que sería la última.
"Decidí disfrutar un año más, sabiendo que era el último, aunque existía la posibilidad de no repetir el campeonato. Tenía claro que tanto el equipo como yo nos merecíamos procesarlo en el año y disfrutarlo", explicó.
La temporada 2026 fue exigente para Carrasco Polo, que comenzó relegado en la tabla de posiciones, pero consiguió recuperarse hasta acceder directamente a las semifinales.
"Fuimos de menos a más, llegamos directo a semifinales con el convencimiento de que podíamos lograrlo. La pausa de un mes y medio sin jugar partidos oficiales no colaboró a que llegáramos al partido de ida con ritmo de juego, pero en la vuelta lo dimos todo y demostramos el equipo que somos, sin que quede nada para reprocharnos", analizó.
"Este año no se nos dio, pero si de algo sabe este equipo es de fortalecerse en los peores momentos y salir más fuerte y unido que antes", afirmó.
Las lesiones que marcaron su carrera y pesaron en la decisión
La historia de Beares bajo los tres palos estuvo marcada por una entrega física que muchas veces desafió los límites del dolor.
En 2020 se definió en nota con Referí como "la más cuerda de las locas" al hablar de las goleras de hockey.
Hoy reconoce que el paso de los años y las lesiones también influyeron en su despedida.
"Cargo varias lesiones, eso también colaboró con la decisión y el no poder dar mi 100% hoy en día. Estoy mal de una rodilla, lo cual me tiene un poco restringida a la hora de entrenar, sumado a que hace años tengo problemas de espalda", reveló.
Durante su carrera también experimentó una fractura de nariz, se le trancó la mandíbula, sufrió un corte en el mentón, tuvo varios dedos fracturados y un tendón roto.
La golera contó que varios médicos le recomendaron abandonar la actividad, aunque pudo prolongar su carrera gracias al apoyo de profesionales cercanas al club.
"Por suerte tengo un montón de amigas en el club, fisioterapeutas, que a lo largo de los años me ayudaron para sobrepasar los dolores y poder entrenar al 100%", señaló.
Y recordó hasta qué punto llegó a exigirse para defender la camiseta de Polo.
"Supe jugar semifinales y finales con algún dedo del pie quebrado, alguna fisura en los codos y brazos, pero nada que me impidiera ponerme la camiseta y pararme en el arco".
De sus comienzos en James Summers a los títulos con Carrasco Polo y la selección uruguaya
La historia de Victoria Beares con el hockey comenzó cuando era niña en el colegio James Summers, donde tuvo como entrenador a Jorge Norvay y aprendió los secretos del arco con Mariano Mallo, histórico golero de la selección masculina.
A los 14 años pasó a Montevideo Cricket y, cuando se disolvió la actividad de hockey en esa institución, siguió a su amiga Agustina Amarillo a Carrasco Polo.
Después de dos temporadas en sub 18, llegó al primer equipo en 2009 y se consagró campeona uruguaya con apenas 18 años.
Con el paso del tiempo se convirtió en una de las referentes del plantel, destacándose especialmente en partidos decisivos, como las finales ante Náutico en 2016 y Old Girls en 2017.
Victoria Beares fue la figura de la final
C. Lebrato
Su trayectoria también incluyó experiencias internacionales.
En 2014 jugó durante seis meses en Universidad de Sevilla, en España, junto a Soledad Villar y Florencia Norbis.
Con la selección uruguaya recorrió diferentes categorías juveniles hasta llegar al plantel mayor. Disputó la World League de Montevideo y Valencia en 2015 y fue campeona sudamericana en Chiclayo 2016.
"Lo mejor que me llevo de Polo es su gente"
Más allá de los campeonatos y las atajadas, Beares tiene claro qué es lo más valioso que le dejó su extensa trayectoria.
"Lo mejor que me llevo de Polo es su gente, no solo mis compañeras de equipo, sino todas las jugadoras con las que compartí cancha, entrenamientos, terceros tiempos, fines de semana yéndonos para afuera o cualquier tipo de evento polaco. Me llevo amigas para toda la vida", expresó.
Kaisuami Dall'Orso, Camila Piazza, Sophie Latour, Victoria Beares, Matilde Kliche y Cecilia López
A la hora de destacar compañeras, eligió a dos referentes del plantel actual.
"Me quedo con mis capitanas, Kemi (Kaisuami Dall'Orso) y Solcito (Sol Amadeo). Un orgullo y ejemplo del club dentro y fuera de la cancha, dos pilares fundamentales", afirmó.
También elogió a Magdalena Verga, a quien definió como una "jugadoraza con una magia increíble y un tremendo futuro por delante".
Entre las rivales que más la exigieron, recordó especialmente a Milagros Algorta, de Old Girls. "Tuvimos mil duelos con su arrastre en cada corto que tuvimos en contra", señaló.
Y al repasar los entrenadores que marcaron sus últimos años, mencionó a Ignacio Costas y a su actual entrenadora, Bettiana Ceretta.
"Nacho Costas es un amigo que nos dirigió muchos años y compartimos mucho. Y Beta llegó en un momento duro y supo sacar al equipo adelante", destacó.
Del arco a la formación de nuevas generaciones
El quinquenio de Carrasco Polo: 2016-2020
Aunque deja la competencia como jugadora, Beares continuará vinculada al hockey.
Durante buena parte de su carrera combinó los entrenamientos y partidos con su pasión por la gastronomía, actividad en la que desarrolló emprendimientos propios, además de trabajar en el negocio familiar de producción y venta de miel.
Sin embargo, hace algunos años decidió cambiar de rumbo y dedicarse profesionalmente al deporte.
Actualmente trabaja en las divisiones inferiores de Seminario, en Clifton College y en las categorías formativas de la selección uruguaya.
Este año acompañó a los seleccionados sub 16 y sub 19 en sus respectivos torneos provinciales, además de haber colaborado con el proceso sub 21 y, en algunas oportunidades, con las goleras de la selección mayor.
Su futuro seguirá ligado a la formación de nuevas generaciones, mientras que Carrasco Polo continuará ocupando un lugar central en su vida.
"Lo que más voy a extrañar es compartir con el equipo en la cancha y los entrenamientos. Aunque muchas veces con quejas, siempre supimos pasarla bien y disfrutar hasta los entrenamientos más duros, con frío y lluvia", confesó.
"Lo demás no lo voy a extrañar porque pienso seguir presente, como hincha y como amiga apoyando a mi club, quizás hasta como entrenadora", concluyó.