Aunque cuando se piensa en innovación y negocios en Brasil la primera referencia suele ser São Paulo, en los últimos años una ciudad brasileña más cercana a Uruguay logró consolidarse como uno de los polos de innovación más fuertes del país. Se trata de Porto Alegre, que recientemente fue reconocida dentro del top 10 de los mejores ecosistemas de startups de América Latina, según StartupBlink, una plataforma global que analiza y rankea ecosistemas emprendedores a nivel mundial. En el ranking regional por ciudades, la capital del estado de Rio Grande do Sul, que tiene una población similar a Montevideo, aparece en el décimo lugar, detrás de hubs consolidados y grandes ciudades como São Paulo, Ciudad de México, Bogotá, Santiago y Buenos Aires. Detrás de ese crecimiento existe un modelo que combina universidades, parques tecnológicos, hubs de innovación, eventos internacionales y apoyo estatal.
En diálogo con Café y Negocios, referentes del ecosistema compartieron algunas de las claves que explican este auge.
La estrategia
“La innovación no se hace de forma individual”, resume el actual alcalde (prefeito) de Porto Alegre Sebastião Melo, mientras remarca que el crecimiento del ecosistema fue una decisión estratégica impulsada desde el sector público junto al ecosistema privado.
En los últimos años la ciudad desarrolló una red de innovación integrada por universidades, incubadoras, parques tecnológicos y grandes empresas. Entre los principales actores aparecen hubs como Instituto Caldeira, fundado en 2019 por un grupo de 42 grandes empresas, y que busca conectar investigación, transferencia tecnológica y desarrollo de startups.
En este mapa las universidades también tienen un rol central. PUCRS, UFRGS y Unisinos conforman la llamada “Alianza para la Innovación de Porto Alegre”. Esta iniciativa firmada en 2018 está orientada a integrar los ecosistemas académicos, de investigación y tecnológicos de las universidades para generar un ambiente favorable para la creación de startups y nuevas inversiones.
Sin embargo, para Melo, el cambio cultural es lo más difícil de lograr, y reconoce que uno de los mayores desafíos es lograr que gobiernos, empresas y organizaciones incorporen la innovación como parte de la gestión cotidiana.
En este sentido, María Benjumea, fundadora del evento South Summit, que tiene presencia en Porto Alegre, uno de los cambios esenciales del ecosistema emprendedor es convencer a las grandes empresas de que trabajar con startups no era filantropía ni branding, sino una necesidad estratégica. Benjumea recordó que en los primeros años muchas empresas se acercaban al ecosistema desde una lógica de apoyo institucional. “Yo les decía: esto no va de ayudar startups, va de que ustedes las necesitan, son compañías totalmente innovadoras, enfocadas en crecimiento rápido y globalidad”, explicó.
Con el tiempo, las compañías entendieron que necesitaban incorporar innovación externa para responder a la velocidad del mercado, señaló sobre el rol de los privados en potenciar el ecosistema.
Nacho Mateo, CEO global de South Summit, coincide en que uno de los factores centrales del éxito del ecosistema es la conexión entre startups y grandes corporaciones, y por eso es fundamental promover eventos que conecten con startups, fondos de inversión y grandes compañías.
En ese sentido, en 2022 el Estado apostó a convertir a Porto Alegre en sede de South Summit Brazil, la versión latinoamericana del evento que nació en Madrid. El encuentro, coorganizado por IE University, continúa recibiendo financiamiento estatal como una herramienta para atraer conexiones, negocios e inversión hacia la región.
“Rio Grande do Sul es uno de los estados más innovadores de Brasil. Tiene casi 20 parques tecnológicos, la mejor universidad federal del país, la mejor universidad privada y una gran cantidad de startups per cápita. Faltaba un evento que mostrara todo ese potencial al continente”, señaló el alcalde del gobierno estatal a Café y Negocios.
El evento terminó así de ayudar a posicionar internacionalmente a Porto Alegre y a conectar startups locales con fondos de inversión, corporaciones y emprendedores de otros mercados y superó en 2026 los 24.000 asistentes provenientes de 70 países.
Según Mateo, para que un ecosistema funcione no alcanza únicamente con talento emprendedor. “Necesitamos estar en ciudades o estados donde exista una apuesta política de largo plazo”, afirmó.
Además, el gobernador resaltó la importancia de pensar la innovación no solo a nivel empresarial, sino como una herramienta clave para enfrentar problemáticas sociales y desafíos estructurales, como la pobreza o las inundaciones que afectaron a la región en 2024.
Para Uruguay, que también busca posicionarse como hub de innovación regional, la experiencia de la ciudad brasileña deja una señal clara: la innovación difícilmente avanza de forma aislada y requiere coordinación constante entre actores públicos y privados para transformarse en motor de desarrollo económico.