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La baja en la evaluación de la gestión de Yamandú Orsi supuso “luces anaranjadas” para el oficialismo, que analizará los datos al detalle para definir si es necesario hacer algunos cambios.

Los números –saldos negativos de 21 y 17 en Equipos y Factum– sirvieron de pie a la oposición para volver a verbalizar que la administración frenteamplista “no tiene rumbo”, “va a los tumbos” y “está desconectada” de los principales problemas de la población.

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Y aunque fueron comentados informalmente desde la óptica de “lo habíamos advertido”, los datos también fueron interpretados como un espaldarazo al “marcaje al hombre” –en términos futboleros– que vienen realizando y que ha derivado, por la vía de los hechos, en convocatorias constantes de jerarcas al Parlamento.

Porque si bien son habituales en la dinámica de oficialismo y oposición en el Palacio Legislativo, blancos, colorados e independientes –los tres que promovieron– vienen sosteniendo una cantidad de llamados a interpelación o comisión general que está por encima de los últimos registros.

Con la que Sergio Botana le hará a Gabriel Oddone el lunes 15 de junio, la oposición llegará a 9 en 15 meses de gestión. El primer año de gobierno hubo 5 –Eduardo Ortuño, Alfredo Fratti, Cristina Lustemberg, Sandra Lazo y José Carlos Mahía– y este año ya van tres –Mario Lubetkin, Gonzalo Civila y Carlos Negro–. La del día del debut de Uruguay en el Mundial, una “picardía” al decir de la oposición, será la cuarta.

De mantenerse la tendencia, el gobierno de Orsi será el más interpelado desde el retorno de la democracia. La cocarda la tiene Jorge Batlle, que registró 24 entre 2000 y 2005, de acuerdo con datos del Programa de Estudios Parlamentarios. A los ministros de Luis Lacalle Pou los interpelaron 14 veces –en dos fue el oficialismo–. A los de Tabaré Vázquez (2015-2020) 19 y José Mujica (2010-2015) 18, misma cifra que el primer gobierno frenteamplista.

El oficialismo da por descontado que más pronto que tarde el ministro de Ambiente volverá a ser interpelado, esta vez en el Senado por Martín Lema, por la construcción de la represa en Casupá.

Legisladores de la oposición consultados por El Observador señalaron que la cantidad de interpelaciones no responde a una “estrategia” como tal sino a iniciativas individuales que suelen aprobarse por cortesía parlamentaria.

Un diputado o senador que viene siguiendo un tema lo promueve a la bancada, la cual lo acepta y lo traslada al resto de los partidos, que terminan votando. Luego, en algunos casos, se coordinan para intervenir y plantear preguntas –como ocurrió en la de María Dolores entre Sebastián da Silva y Pedro Bordaberry–.

En la oposición también dicen que algunas interpelaciones –esta de Oddone o la de Lubetkin en el verano– responden exclusivamente a la negativa del Frente Amplio de dar sus votos para que vayan a comisión general como habían propuesto inicialmente. La comisión general requiere mayoría mientras que la interpelación exige un tercio aunque luego puede tener consecuencias políticas.

Más allá de esto, blancos y colorados reconocen cierto temor en que las interpelaciones comiencen a generar “indiferencia” en la sociedad y se termine desgastando la herramienta, algo que ha menudo repite el oficialismo, que cuestiona el “método” de la oposición para hacer política. Estos últimos, dicen a su vez, que están repitiendo el accionar del "palo en la rueda" que hubo el período pasado.

Pero las interpelaciones no son la única muestra de ese “marcaje al hombre”: a esos datos debe sumarse que este verano fue el de mayor convocatoria a ministros en un primer año de gobierno desde el retorno de la democracia, y que el Parlamento ya lleva más preinvestigadoras que las que hubo durante los cinco años de la legislatura anterior, tal como informó Búsqueda. Son seis las denuncias aunque pronto serán siete ya que Gustavo Salle anunció que piensa pedir otra.

¿Iguales?

En el oficialismo señalan que la baja en la evaluación del gobierno también debe encender luces de advertencia en la oposición, porque tampoco tiene buenos números.

"Cuando hay un gobierno que no tiene una valoración tan positiva, la oposición capitaliza por defecto", consideró esta semana Ignacio Zuasnabar en La Diaria Radio. El director de Equipos agregó que la oposición no tiene "niveles de aprobación extraordinarios" pero logró un "alineamiento de una mirada crítica hacia el gobierno".

Pese a esto, entre la oposición ha circulado en las últimas semanas algunas mediciones de opinión pública que muestran que el Partido Nacional –con repreguntas y Luis Lacalle Pou como candidato– tiene la misma intención de voto que el Frente Amplio fruto de una caída de la izquierda e incremento de los blancos.

Lacalle Pou, que está en cuarteles de invierno, es el único que continúa con saldo positivo en las mediciones de simpatía, ya que Orsi lo perdió recientemente aunque sigue como segundo a buena distancia del resto.

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