La ganadería uruguaya consolida un escenario inédito, el 6 x 6 de la carne: el precio de la tonelada exportada se sostiene por encima de los US$ 6.000 y el novillo confirma los US$ 6 por kilo, justo cuando las lluvias tensan aún más una oferta de ganado que ya venía menguada.

Con frigoríficos ávidos por ganado, poca hacienda disponible y un escenario forrajero prometedor, las flechas siguen una semana más hacia arriba en el mercado del gordo y también marcan nuevos y llamativos récords para la reposición.

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Novillos, vacas y vaquillonas

Los US$ 6 “se generalizaron para los ganados especiales y pesados y para los novillos de abasto que son especiales, también”, dijo Joaquín González, de escritorio Joaquín González, de Sarandí Grande.

“Hay diferenciación en la posición de las distintas industrias frigoríficas, las que tienen mucho ganado disponible de corrales son las que menos se estiran”, apuntó.

Hueco de oferta de hacienda

La salida de ganado de corrales no llegó a dar una tregua a una industria que demanda y se disputa un ganado de pasto que no consigue, incluso poniendo más precio sobre la mesa.

Se profundiza un agujero de oferta que operadores del mercado aseguran que persistirá al menos hasta fines de setiembre.

Hay pasto pero no hay piso. Los temporales han golpeado el estado de los ganados y retrasan aún más la disponibilidad de hacienda terminada. La llegada de las lluvias incentiva la espera de los productores que apuesta a ganar kilos con una perspectiva forrajera prometedora. Las dificultades para las cargas que persisten semana a semana suman firmeza.

“No veo una oferta de ganado gordo preparado de pasto hasta fines de noviembre, eso llevaría aún más a agudizar la estrategia por parte de la industria frigorífica y cargar a full los corrales, que eso es lo otro que estamos viendo en estos días”, apuntó el consignatario.

Los mercados externos mantienen la firmeza, con Australia que ya completó su cuota en China el mes pasado, Brasil que está con más del 90% cumplido y el condimento adicional de que la industria brasileña quedará fuera del mercado europeo en pocos días, a partir del 3 de setiembre.

El precio de la carne vacuna exportada

En cinco de las últimas siete semanas el precio promedio de exportación de la carne vacuna en 30 días estuvo por encima de US$ 6.000 por tonelada.

El último promedio semanal fue de US$ 6.908, presumiblemente en función de una mayor proporción de enfriado para cuota 481 en los envíos.

Se consolida un escenario de firmeza que respalda, al menos en parte, la vorágine alcista de la hacienda gorda.

La faena no ha logrado recuperarse, más allá de algún repunte, y en lo que va de agosto acumula una caída mensual de 19%. El último dato semanal fue de 40.139 vacunos. Y en lo que va del año se sitúa 14% por debajo de un año atrás.

Reposición encendida

La hacienda gorda arrastra a la reposición. Los corrales están demandando mucho ganado para encerrar en setiembre. Novillos livianos y vaquillonas están muy buscados.

En el campo, los negocios están paralizados por las lluvias, en un cierre de invierno donde la demanda supera claramente a la oferta.

“Estoy seguro de que la demanda va a duplicar la oferta, por algo muy simple que está pasando. Las terneradas de este año cambiaron de manos de criadores a recriadores y eso si no es con un plus de valor sobre lo que se invirtió a principios de año, ahora con toda la primavera por delante, nadie quiere largar los ganados con pocos kilos”, subrayó González.

El histórico remate de Plaza Rural, que marcó récords para todas las categorías que salieron a pista el jueves y varias de ellas con subas de 10% o más, da cuenta de ese panorama.

El ternero marcó un máximo histórico para todas las pantallas, con un promedio por kilo de US$ 4,34, un 5,6% arriba del remate anterior y US$ 894 al bulto. Los lotes mixtos superaron este promedio llegando a US$ 4,45 y un máximo de US$ 5,50. Precios de ciencia ficción.

Entre los novillos ningún lote bajó de US$ 3 por kilo en pie.

Hay “un mercado súper fluido de reposición con más demanda que oferta y con la gran incógnita de ver cuándo podemos empezar a poner los ganados a comer los verdeos (…), la verdad que si es una primavera Niño seguramente va a generar más pasto que una primavera normal y un verano con más pasto lo cual a la ganadería le viene de película”, destacó González.

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