Comprar productos artesanales, por ejemplo prendas de vestir, es un clásico en cada Expo Rural del Prado, pero a veces hay stands con atractivos adicionales para el visitante y uno de ellos puede disfrutarse este año en el pabellón de la Intendencia de Canelones, ubicado frente a las oficinas de administración de la Asociación Rural del Uruguay (ARU).
Myrian Cáceres no solo exhibe y comercializa bufandas, ponchos, ruanas, pashminas, chales y capuchas con cuello, también muestra al público cómo realiza el hilado en una rueca, usando lana de oveja.
Tiene su taller en la Costa de Oro canaria -en Cuchilla Alta- y se define como "una artesana de la lana".
Un grito de rebelión en quichua
Myrian seleccionó como marca para sus creaciones Taki Ongoy, que en quichua (una de las lenguas originarias de la zona andina central en América del Sur) significa "volver al pasado".
"Taki Ongoy es un grito de rebelión, como en el disco de Víctor Heredia, lo elegí para honrar a toda aquella gente y también porque me gustó aportar algo para que este oficio de hilar en rueca y tejer en telar no se pierda, no quede en el olvido", explicó a El Observador.
Ella es todo terreno. Se ocupa, comentó, de todo el proceso. "Compro la lana a productores uruguayos que tienen ovejas de la raza Merino Fino, a veces el vellón crudo directo de la esquila o a veces el vellón ya lavado, si es crudo me ocupo de lavarlo, cardar, hilar y finalmente tejer, ese es el proceso por explicarlo de un modo sencillo, pero también se puede necesitar según el caso un sellado y por supuesto se puede teñir la lana".
Esta artesana no aprendió lo que hoy es su oficio en la familia, por más que su madre tejía y hacía buzos, por ejemplo.
Aprendió en un centro cultural donde una docente brindó un taller, hace ya casi 30 años, lo que fue un primer gran paso para su realidad.
"Con una maestra aprendí distintas técnicas, como telar cuadrado, telar circular, telar egipcio... distintas técnicas textiles", agregó, hablando siempre con mucha pasión sobre lo que eligió ser y hacer.
A la hora de emprender y crear su propio taller, "una decisión fundamental fue tener como materia prima lana pura, eso es un valor agregado para lo que hoy hago y vendo, lana pura de oveja", dijo.
La herramienta del museo de las ruecas
La rueca con la que se la puede ver trabajando en la Rural del Prado hasta el domingo 20 de setiembre la compró en el Museo de las Ruecas, en Valizas, lo que también es una curiosidad para muchos.
Se trata, mencionó, de "una herramienta de torsión, es para formar el hilo, para que no se corte la fibra".
Además de las ventas, que siempre son necesarias e importantes, estar en la Expo Rural del Prado le permite a Myrian cosechar algo que tiene un valor todavía mayor, remarcó: "Que la gente mayor te diga que ver esto le hace acordar a la madre o a la abuela, o que los niños y jóvenes se sorprendan porque nunca vieron esto, es algo que te da mucha alegría, que te digan que son cosas lindas, que valoren lo que una hace, que les genere curiosidad y se paren a ver, eso se disfruta".
"Tenemos las mejores lanas del mundo"
"Les cuento cómo aprendí, las características de la lana, que uso una lana fina que es la misma que Uruguay exporta, les remarco que tenemos las mejores lanas del mundo, una lana tan suave por su finura que te podes poner un buzo directo sobre la piel", contó.
A modo de ejemplo de precios de sus prendas, algo que siempre interesa, una bufanda de lana Merino fina cuesta $ 1.800 y los ponchos van, según el talle, desde $ 1.800 a $ 2.900.
"Una gran satisfacción que hoy tengo, además de hacer lo que me gusta y que la gente se vista con una prenda confortable y linda, duradera, es defender un oficio que es tan lindo, mostrar lo que hago y soñar con que esto siga en la familia", indicó.
Eso guarda relación con que su hijo le da una mano, lo hace para ayudar y acompañar, no obstante su actividad es la gastronomía y específicamente el sushi.
Por suerte, agregó, hay una nieta ya: "Tiene solo nueve meses, pero aprenden muy rápido -dijo riendo-, yo tengo la marca registrada y un oficio y esas son cosas heredables, estoy esperando que pase el tiempo para enseñarle, ojalá le guste, sería un sueño cumplido", concluyó.