20 de agosto 2025 - 16:48hs

En un contexto mundial donde las alternativas alimenticias para personas con condiciones de salud específicas ganan terreno, la leche de burra se perfila como una opción relevante, sobre todo para niños con alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV). Este producto, altamente valorado en mercados internacionales como China, Italia y Francia, está dando sus primeros pasos en Argentina, donde el emprendimiento Equslac, ubicado en la provincia de Córdoba, empezó a producirla de forma regular.

El proyecto fue impulsado por un equipo multidisciplinario conformado por el médico veterinario Luis Losinno, el ingeniero mecánico Jorge Muract y el agrónomo Pablo Talano, quienes crearon la empresa Equslac en 2021, en plena pandemia. La idea de apostar por la leche de burra surgió hace más de una década, cuando Losinno, durante un viaje académico a China, descubrió el uso medicinal de este producto en la nutrición infantil. Fascinado por los beneficios que podía ofrecer, comenzó a investigar su potencial de producción en Argentina.

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Pablo Talano, Luis Losinno y Jorge Muract

Pablo Talano, Luis Losinno y Jorge Muract

Un producto medicinal con grandes beneficios

La leche de burra, cuyo perfil nutricional es un 97% similar al de la leche materna humana, se presenta como una opción segura para niños con APLV, una condición que afecta entre el 1.8% y el 7.5% de los lactantes a nivel global, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En Argentina, se estima que alrededor de 20.000 niños padecen esta alergia, lo que motivó la búsqueda de alternativas alimenticias, siendo la leche de burra una de las más prometedoras.

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Entre sus propiedades, destaca su bajo contenido de caseína, una proteína que puede provocar reacciones alérgicas, y su alta digestibilidad. Además, tiene un sabor dulce y un alto nivel de lactosa, lo que la hace más atractiva para los niños en comparación con otros productos medicinales, como las leches hidrolizadas industriales. Esta combinación de factores la convierte en una opción ideal frente a la leche de vaca, que en muchos casos no es tolerada por los niños alérgicos.

Además de los beneficios para la salud, este producto posee propiedades inmunológicas gracias a su contenido de inmunoglobulinas, lisozimas y péptidos bioactivos, que fortalecen el sistema inmunológico. Para mejorar el balance nutricional y cubrir las necesidades energéticas de los niños, los emprendedores de Equslac desarrollaron una fórmula enriquecida con ácidos grasos.

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Según Pablo Talano, uno de los fundadores de Equslac, el precio de la leche de burra, en comparación con otras leches especiales, se mantiene accesible. El producto cuesta unos 25.000 pesos por litro, mucho más barato que las leches hidrolizadas, que rondan entre los 70.000 y 90.000 pesos. Sin embargo, debido a su producción limitada, la leche de burra todavía se presenta como un producto dirigido a un nicho específico de consumidores.

La producción y expansión del proyecto

Hoy en día, Equslac cuenta con un rodeo de 300 burras en su tambo de Villa María, Córdoba, donde producen alrededor de 1.000 litros de leche al mes. Esta producción, que comenzó de forma experimental hace apenas un par de años, se logró gracias al apoyo de diversas universidades argentinas, como la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC), la Universidad Nacional de Villa María (UNVM), la Universidad Nacional de La Pampa, y el CONICET, que fueron clave para el desarrollo de esta industria en el país.

Los emprendedores pudieron establecer una infraestructura específica para la producción de leche de burra, lo que representa una novedad en Argentina, ya que este tipo de actividad no existía previamente en el país. En su proceso de crecimiento, la empresa estableció una planta de pasteurización y también trabaja en la futura producción de leche liofilizada, que podría permitir su comercialización en forma de polvo, sin alterar sus propiedades nutricionales. Este avance tecnológico es crucial para escalar la producción y ampliar el mercado.

El siguiente paso del proyecto implica un proceso de expansión tanto en producción como en distribución. Talano comentó que, con la inclusión de nuevos productores a través de un sistema de franquicias, la empresa espera aumentar su capacidad de producción a 2.000 litros mensuales en el corto plazo. Además, ya existen propuestas de exportación hacia Colombia, Brasil y Estados Unidos, lo que requiere, según los emprendedores, un aumento en la capacidad de procesamiento.

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Foto: Sebastian Salguero

Foto: Sebastian Salguero

El bienestar animal como prioridad

El modelo de producción de Equslac se diferencia de otros tambos convencionales en su enfoque en el bienestar animal. Las burras son tratadas con cuidado y se les permite amamantar a sus crías, lo que les asegura una vida libre de estrés. Talano explicó a Clarín Rural que "el bienestar animal es clave en el proyecto; queremos que las burras tengan una vida tranquila y productiva". Esto se refleja también en el sistema de alimentación de bajo costo que consiste principalmente en pasturas de alfalfa y gramíneas, lo que genera un impacto positivo tanto en el ecosistema como en los costos operativos.

El proyecto también contempla el uso de áreas rurales que están subutilizadas o carecen de actividades económicas rentables. Talano destacó que la producción de leche de burra puede llevarse a cabo en regiones áridas o zonas donde la agricultura tradicional no es viable, como en algunas áreas de las sierras de Córdoba. Para estas regiones, se están desarrollando dietas especiales, como el uso de pastos secos e hidroponía, lo que podría permitir el aprovechamiento de tierras con condiciones menos favorables.

El futuro del negocio

A largo plazo, Equslac tiene la ambición de escalar la producción y alcanzar una capacidad de 5.000 burras distribuidas en una red de tambos regionales, lo que permitiría abastecer un porcentaje significativo del mercado nacional. De esta forma, se podrían producir entre 3.000 y 4.000 litros diarios de leche, cubriendo aproximadamente un 20% de la demanda de niños con APLV en Argentina.

Además, se busca que la leche de burra sea reconocida como un producto medicinal por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) y que sea incluida en el Plan Médico Obligatorio (PMO), lo que permitiría que las obras sociales y prepagas cubran su costo.

Con la mirada puesta en el futuro y la expansión, Equslac continúa su camino para consolidarse como un actor clave en la producción de leche de burra, un producto que podría transformar la industria láctea en Argentina y ofrecer una solución efectiva para los niños con alergias alimentarias.

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