Finalmente llegó la confirmación y las tres principales calificadoras de riesgo del mundo mejoraron la nota de la Argentina. Moody's Ratings, la que faltaba después de que Fitch y Standard and Poor's lo hicieran antes, elevó la calificación crediticia de la deuda soberana argentina a "B3" desde "Caa1" y modificó la perspectiva de estable a positiva. La agencia reconoce que el riesgo de default ha bajado de forma sustancial.
Según la agencia, el ajuste macroeconómico argentino dejó de ser un fenómeno transitorio para convertirse en "una mejora más duradera de los fundamentos crediticios". El comunicado sostiene que la combinación de superávit fiscal, desinflación y apertura económica reforzó la credibilidad de las políticas y redujo la volatilidad macro, evitando —según el reporte— una repetición de la crisis de balanza de pagos de 2023.
Banco Central y exportaciones, las claves
Entre los pilares que destaca el informe, habla de superávit fiscal sostenido, calificado como "el ancla central del programa de estabilización"; recapitalización del Banco Central y reducción de pasivos del sector público, reformas estructurales, incluidas los cambios en el mercado laboral de marzo de 2026 y la desregulación de sectores clave; proyecciones de crecimiento del PIB de 3,4% en 2026 y 3,5% en 2027.
Uno de los ejes centrales del informe es el frente externo. Moody's remarca que el desempeño exportador se fortaleció "en una base amplia de sectores", con el agro, la industria y los servicios sumándose a un sector energético que pasó de ser un problema a convertirse en generador de superávit.
La lupa en el RIGI
La agencia pone el foco en el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), que, según el reporte, acumula una cartera de proyectos por US$ 141.700 millones (cerca del 20% del PBI), de los cuales US$ 45.000 millones están en fase de finalización. Este esquema, financiado mayormente con estructuras de proyecto a largo plazo, reduciría —según Moody's— la dependencia del endeudamiento soberano.
A esto se suma la acumulación de reservas: el Banco Central habría comprado más de US$ 11.000 millones hasta mediados de 2026 sin generar presión cambiaria, aunque la calificadora advierte que los colchones "siguen siendo relativamente débiles".
El fantasma de la campaña electoral
La perspectiva positiva explica y refleja la posibilidad de que la vulnerabilidad externa y la solidez fiscal argentina sigan mejorando "hasta alcanzar un nivel compatible con una calificación más alta". Pero Moody's es cauto: considera que buena parte de los proyectos de inversión extractiva recién madurarán en 2027, y que los colchones externos todavía no alcanzan para resistir un shock político o de balanza de pagos.
Sin embargo, habla de que el riesgo político es la principal traba. Pese al tono favorable, la calificadora dedica un apartado extenso al riesgo electoral. Moody's sostiene que, de cara a los comicios generales de 2027, "el rango de posibles resultados en materia de políticas se ha reducido" respecto de ciclos anteriores, lo que —a su criterio— aumenta las chances de continuidad del rumbo económico actual.
Sin embargo, la agencia no descarta un escenario adverso: advierte que un cambio de gobierno hacia una gestión "más intervencionista" podría revertir parcialmente las reformas y reintroducir distorsiones en la inversión, el comercio, el mercado cambiario y la gestión fiscal, lo que "debilitaría la confianza de los inversores" y frenaría la acumulación de reservas.