La startup argentina Motivia cerró una ronda de inversión de US$ 1,4 millones liderada por Alaya Capital, con la participación de Sancor Seguros Ventures, Don't Quit Ventures —el fondo de Noa Khamallah— y un fondo israelí. Fundada cuatro argentinos, Juan Cruz Forgioni (CEO), Pablo Kruls, Maximiliano Abrutski y Lucas Gamarnik, la compañía tiene como objetivo expandir una plataforma de inteligencia conductual diseñada para mejorar la adherencia de pacientes con enfermedades crónicas a sus tratamientos.
El foco de Motivia está puesto en uno de los mercados de mayor crecimiento de la industria de la salud: los medicamentos GLP-1 para obesidad y diabetes que imitan a los péptidos, hormonas naturales que se liberan al comer y envían señales de saciedad al cerebro, reduciendo el apetito y facilitando la pérdida de peso.
Si bien "la fiebre de los péptidos" tienen una serie de aplicaciones en cosmética y belleza, su impacto más potente hasta el momento se encuentra en los tratamientos que revolucionaron el manejo de la obesidad y la diabetes. A pesar de sus fuertes efectos a corto plazo en la pérdida de peso, su principal desafío son los tratamientos a largo plazo: entre el 47% y el 65% de los pacientes abandona la medicación durante el primer año.
Motivia busca intervenir precisamente en ese punto, mediante una infraestructura digital que acompaña al paciente con intervenciones personalizadas para favorecer la continuidad del tratamiento.
“Estamos en un momento que es bisagra para la industria de la salud. Hasta 1900 vivíamos hasta los 35, 40 años y moríamos de enfermedades infecciosas. En 1900 se descubre la penicilina, arranca la era de los antibióticos y eso lo que hace es que se duplique la expectativa de vida. Dejamos de morir de enfermedades infecciosas. ¿De qué estamos muriendo hoy? De estilo de vida”, aseguró Juan Cruz Forgioni, CEO y cofundador de Motivia, en diálogo con El Observador. Y agregó:
“Estamos muriendo como sociedad por un montón de enfermedades, la mayoría originadas por el estilo de vida, por el sedentarismo, por la alimentación, por los niveles de ansiedad y estrés. Todo eso es inflamatorio a nivel celular. Esa inflamación a nivel celular lo que hace es enfermarnos”.
Juan Cruz Forgioni, CEO y cofundador de Motivia
Acompañar al paciente entre consultas
Motivia nació a partir de un proyecto desarrollado junto a un seguro de salud privado en Argentina para monitorear de forma remota a pacientes con insuficiencia cardíaca. A través de una aplicación integrada con dispositivos médicos —como tensiómetros, glucómetros y balanzas inteligentes—, el sistema detectaba cambios clínicos que podían anticipar una descompensación y activar una alerta para el equipo médico antes de que el paciente requiriera una internación.
"Había un agujero negro entre consulta y consulta. Lo que hicimos fue empezar a entender qué pasaba con el paciente durante ese tiempo", explicó Forgioni.
Según el ejecutivo, la experiencia permitió reducir en un 80% la tasa de rehospitalizaciones en aproximadamente un año de trabajo. "Crecieron las consultas médicas, pero se evitaron muchas internaciones, que son mucho más costosas para el sistema de salud argentino", señaló.
Tras esa validación inicial, la startup amplió su alcance hacia otras enfermedades crónicas, como diabetes, hipertensión y obesidad. En ese proceso también trabajó junto al doctor Cormillot y la Fundación ALCO para profundizar en el acompañamiento de pacientes con sobrepeso.
Hoy, el foco de Motivia está puesto en el mercado de los medicamentos GLP-1, impulsado por la creciente demanda global de tratamientos para la obesidad. Para Forgioni, el desafío ya no pasa únicamente por la eficacia de los fármacos, sino por lograr que las personas sostengan cambios de comportamiento en el tiempo.
"Un tratamiento farmacológico sólo no es suficiente si la persona no logra adherir al tratamiento y construir hábitos saludables", afirmó.
La industria de los péptidos en el sistema de salud
Ese cambio de enfoque también redefinió el modelo de negocio de la compañía. En lugar de desarrollar aplicaciones específicas para cada cliente, Motivia evolucionó hacia una infraestructura tecnológica que puede integrarse en programas de soporte para pacientes impulsados por laboratorios farmacéuticos, aseguradoras y otros actores del sistema de salud.
"Nosotros dejamos de desarrollar funcionalidades aisladas y empezamos a construir una infraestructura de comportamiento", detalló Forgioni a El Observador. "Tomamos datos clínicos y de comportamiento, entendemos en qué etapa del tratamiento se encuentra cada persona y generamos intervenciones inteligentes personalizadas para ayudarla a superar los obstáculos que le impiden continuar".
La plataforma utiliza un modelo propio de inteligencia artificial para analizar variables clínicas y conductuales, identificar barreras de cambio y ofrecer contenidos adaptados a cada paciente, desde programas de nutrición y ejercicio hasta herramientas de bienestar mental.
Según Forgioni, la llegada de los medicamentos GLP-1 marcará una disrupción estructural para la industria de la salud.
"La industria de los péptidos va a cambiar la forma en que vivimos y nos relacionamos con las enfermedades, pero hay que usarlos bien. La combinación entre innovación farmacológica y creación de hábitos es lo que realmente puede mejorar la calidad de vida de las personas", sostuvo.
Juan Cruz Forgioni, cofundador y CEO de Motivia
Con un modelo B2B2C, en el que los principales clientes son laboratorios farmacéuticos, Motivia ya trabaja en proyectos en Argentina, Uruguay, Chile, Colombia y México.
Tras esta primera ronda de venture capital, la compañía anticipó que prepara una nueva búsqueda de financiamiento para acelerar su expansión regional y consolidarse dentro del ecosistema de salud digital y longevidad.