'Si hay algo que se reconoce fácilmente del cine de Juan José Campanella es la facilidad que tiene para hablar de los vínculos. Por eso cuando conoció la obra I´m not Rapaport del dramaturgo americano Herb Gardner, pensó en hacerla en teatro en Buenos Aires marcando su debut como director de una pieza y 13 años después la transformó en largometraje. Así nació Parque Lezama que desde el jueves 19 de febrero puede verse en algunas salas de cine y a partir del 6 de marzo por Netflix en un estreno global.
Las pocas salas que la exhiben pone de manifiesto la batalla que las grandes cadenas libran con esta plataforma desde hace algunos años. Y tiene que ver con la ventana de tiempo desde que está en los cines hasta que pasa a Netflix, en este caso. Suelen ser 45 días y aquí es apenas, una semana. Con lo cual, no van a apostar a una producción que en breve estará en los hogares.
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El filme nos habla de dos adultos mayores: León Schwartz y Antonio Cardoso, interpretados por Luis Brandoni y Eduardo Blanco, estupendamente, ya que ambos recrearon estos mismos personajes desde el 2013 en el escenario (primero del Teatro Liceo y luego del Politeama). Los ancianos coinciden en un banco de plaza de este porteño parque cada tarde y si bien, sus ideas políticas y pensamientos suelen ser antagónicos, los avatares en ese ocaso de la vida, los une. La soledad, las injusticias laborales, la invisibilidad de los conflictos a esa edad, son algunos de las temas que intentan remediar estos dos “antihéroes” cada tarde-noche.
La labor de maquillaje para avejentar a Eduardo Blanco y su trabajo de voz, es elogiable. Y qué decir de Brandoni, quien con 85 años, rodó en mayo pasado este filme al aire libre, muy temprano, soportando frio con hidalguía. A los protagonistas se le suman Verónica Pelaccini, Agustín “Rada” Aristarán, Manuela Menéndez, Alan Fernández y Matías Alarcón. Hay que advertir que el filme dura dos horas y veinte minutos, una extensión similar a la pieza teatral que contenía un intervalo.