El encuentro con la presidenta de la Comunidad de Madrid y una de las figuras más visibles del Partido Popular no es protocolar ni de cortesía. En la Casa Rosada lo definen como una conversación "política y estratégica", atravesada por el nuevo escenario venezolano y por la decisión de Milei de pararse sin matices del lado de Washington. Del intercambio, aseguran, saldrá un respaldo explícito a la política exterior del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien ordenó la operación militar que derivó en la captura de Maduro y en el inicio de una transición en Caracas.
Venezuela como catalizador del encuentro de Javier Milei y Isabel Díaz Ayuso
Para Milei, la foto con Díaz Ayuso es también una pieza más de un rompecabezas mayor. La reunión se inscribe en el marco de la agenda internacional que el Presidente comenzará formalmente el 19 de enero en el Foro Económico Mundial de Davos y que se extenderá hasta mitad de año, con viajes en carpeta a Francia, Alemania, Reino Unido, Italia e Israel. En Balcarce 50 repiten que cada gesto externo está pensado como parte de una misma narrativa: alineamiento geopolítico, defensa del libre mercado y confrontación con los gobiernos y regímenes que Milei asocia al socialismo del siglo XXI.
La situación en Venezuela funciona, en ese esquema, como catalizador. Milei viene construyendo desde la campaña una posición dura frente al chavismo y sus derivados regionales, y ahora encuentra en la detención de Maduro un punto de inflexión para reforzar ese discurso junto a dirigentes extranjeros. Díaz Ayuso comparte esa mirada. La dirigente española es una de las voces más críticas del régimen venezolano dentro del arco político europeo y suele usar el caso Caracas como ejemplo de los límites del populismo de izquierda.
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Javier Milei recibe a Isabel Díaz Ayuso para fijar postura común sobre la crisis en Venezuela.
Díaz Ayuso, de acuerdo a lo que pudo reconstruir El Observador, es la principal entusiasta de Milei dentro del PP. Ella, según explicaron fuentes partidarias, tiene una admiración por el mandatario argentino aún cuando suele emitir críticas hacia el rol de su espacio. "Ella tiene mucho volumen político. Vox la respeta mucho", remarcó un dirigente argentino con buen vinculo con ambos partidos.
Cambios en la agenda presidencial
La reunión también revela cómo Milei administra tiempos y prioridades. Para recibir a Díaz Ayuso, el Presidente decidió modificar su agenda en Córdoba, donde tenía previsto participar del tradicional festival de doma y folklore de Jesús María. La visita, que iba a tener un fuerte contenido simbólico y federal, fue postergada y reprogramada para el 16 de enero, apenas tres días antes de partir rumbo a Davos. En la Casa Rosada admiten que la coyuntura internacional "obligó a mover fichas".
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Javier Milei recibe a Isabel Díaz Ayuso para fijar postura común sobre la crisis en Venezuela.
El cambio no es menor. El Gobierno viene cuidando con lupa el equilibrio entre la agenda local y la internacional, en un verano marcado por negociaciones políticas internas y por la necesidad de mostrar resultados económicos. Sin embargo, Milei está convencido de que su liderazgo también se juega afuera del país. Cada viaje y cada reunión con dirigentes extranjeros apuntan, según su entorno, a reforzar su perfil como parte de un bloque global que se corre del consenso progresista y apuesta a una derecha sin complejos.
Antesala de un semestre con alto perfil externo
En ese sentido, el encuentro con Díaz Ayuso es una señal. No solo por el contenido del mensaje sobre Venezuela, sino por el momento en que se produce. Milei busca llegar a Davos con un posicionamiento claro: respaldo a Trump, cuestionamiento a la agenda woke —aunque con un tono menos confrontativo que el del año pasado— y la idea de que el mapa político regional está entrando en una nueva etapa. La crisis venezolana le ofrece un argumento potente para sostener ese relato.
Con la dirigente madrileña en la Casa Rosada, el Presidente suma una foto europea sin subirse a un avión, pero con impacto internacional. Es, en definitiva, una antesala de lo que viene: un semestre con alto perfil externo, en el que Milei intentará convertir cada movimiento en una pieza más de su estrategia para proyectarse como actor central de una nueva derecha global.