La seguridad del presidente Javier Milei activó todas las alarmas este jueves, cuando minutos antes de que comenzará el lanzamiento del Plan Nacional de Alfabetización en la Casa Sarmiento, en San Juan, un hombre fue detenido a metros del lugar, con una pistola 9 milímetros, con cargador y proyectiles, apta para el disparo.
El detenido inicialmente se identificó como integrante de una fuerza policial federal, pero los encargados de la seguridad sospecharon. “Hubo oposición a la aprehensión, pero ya está detenido. Esta persona no poseía documentación que justificara la tenencia del arma. Se ha puesto en conocimiento a las UFI correspondientes para que tomen intervención y procedan judicialmente”, sostuvo el secretario de Seguridad provincial, Gustavo Sánchez, al diario Zonda.
El hombre fue identificado como Francisco Agustín Castro, de unos 73 años, quien aseguró que era policía retirado. Al momento de ser detenido, intentaba pasar el primer anillo del operativo seguridad, ubicado a 100 metros del lugar donde se presentó Milei.
La requisa con el detector de metales dio positivo y los integrantes del Grupo de Acción Motorizada (GAM) lo apartaron del lugar para interrogarlo. Entre sus ropas hallaron un arma 9mm, marca FM Hi Power, modelo “detective”, N° 350681, con un cargador y 11 cartuchos del mismo calibre, con uno extra en la recámara.
La seguridad del presidente, una preocupación desde el inicio de su gestión
El mismo 10 de diciembre en que asumió la Presidencia de la Nación, la seguridad de Javier Milei quedó en la mira de todos: tras asumir el mando en el Congreso de la Nación, el flamante presidente se trasladaba hacia la Casa Rosada en un descapotable cuando un hombre que estaba entre el público sobre la avenida Rivadavia, a la altura de la calle Montevideo, le arrojó un botellazo. El proyectil pasó a centímetros de su cabeza y la de su hermana Karina, quien lo acompañaba en el auto, e impactó en uno de sus custodios, que sufrió un corte.
El episodio había pasado desapercibido durante la jornada de la asunción, el 10 de diciembre, y recién trascendió cuando un usuario de redes sociales reparó en el hecho y difundió el video, que rápidamente se vitalizó. El juez federal Ariel Lijo fue quien se encargó de la investigación y ordenó detenerlo por el ataque contra la comitiva oficial.
El agresor fue identificado como Gastón Ariel Mercanzini, de 51 años: en el momento, había sido demorado por abuchear al presidente, pero recién fue detenido cuando pudieron ser revisadas las grabaciones y se lo identificó como quien arrojó la botella. En las filmaciones también se observaba que tanto Milei como su hermana ven volar el botellazo: la secretaria general de la Presidencia lo toma del brazo al mandatario y al menos tres miembros de la custoria presidencial giran para mirar qué era lo que le habían tirado.
Mercanzini había estado a cargo de la Dirección de Cultura de la ciudad de Concepción del Uruguay, en Entre Ríos, durante un plazo de dos años, hasta que en 2013 fue removido del cargo por el intendente Carlos Schepens mientras estaba de licencia por problemas personales. En sus redes sociales se mostraba como un ferviente militante del kirchnerismo.
Pero además, Mercanzini tenía antecedentes de comportamientos violentos. Tuvo una causa por daño agravado por atacar una camioneta del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires por la que tuvo que usar tobillera electrónica durante un tiempo. El hombre se había presentado en el Parador del GCBA de Parque Chacabuco a la 4 de la madrugada y comenzó a golpear la puerta con una varilla de hierro. Como ya tenía antecedentes de hechos violentos con otros asistentes del parador, fue echado del lugar. Entonces comenzó a golpear una camioneta Citröen Berlingo perteneciente al Gobierno de la Ciudad. Por la rotura del vehículo fue detenido en la comisaría vecinal 7B y se lo condenó por daño agravado en un proceso abreviado.
En la causa por el botellazo, Gastón Mercanzini fue condenado a tres años y medio de prisión, que se sumó a una condena anterior de tres años de prisión en suspenso dictada en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, a tres años de cárcel por abuso sexual simple, lesiones leves dolosas calificadas en función de la relación de pareja y mediando violencia de género, lesiones leves y desobediencia judicial. Además, se le sumó otra causa donde lo acusaron de robarse fichas en el casino. En su indagatoria también dijo que en aquel momento estaba borracho.
“Son tan cortos de mente que me tuve que hacer otro perfil, no voy a ir en cana y si voy con la frente en alto, me animé a lo que muchos no pudieron”, escribió Mercanzini, cuando las imágenes ya eran públicas y la policía lo buscaba. Mercanzini se entregó al día siguiente, en un canal de televisión. Dijo que estaba desocupado, que era adicto, que ese día estaba borracho cuando ocurrieron los hechos y que vivía en la calle. En su indagatoria le pidió perdón a Milei y se arrepintió. “Quiero pedirle disculpas al Presidente y a su hermana. No quise lastimar a nadie, no tuve ninguna intención de hacerlo. Yo no tengo militancia política, las fotos que aparecieron en los medios con dirigentes políticos me las saqué de cholulo”, declaró.
Varios detenidos por amenazar al presidente
En abril pasado, dos personas fueron detenidas en dos casos diferentes de amenazas de muerte contra el presidente Javier Milei.
En un caso, la Policía Federal detuvo a un joven de 23 años por una llamada intimidatoria que había sido realizada desde un domicilio ubicado en la localidad de José Mármol, perteneciente al partido de Almirante Brown, a la Central de Atención Telefónica de Emergencias 911 (CATE) de La Plata.
El 2 de marzo el hombre se había comunicado con la línea de emergencias, había dicho “Muerte a Milei”, y cortó. Lo mismo había hecho en otras dos oportunidades, el 10 y 13 de marzo.
Un episodio similar se había reportado el 6 de marzo, cuando la Policía Federal apresó a un joven que fue acusado de “planificar un atentado contra la integridad física del presidente de la Nación”. En este segundo caso, la investigación se disparó por un comentario que el detenido realizó en las redes sociales, en donde aseguraba que le iba a disparar en la cabeza a Milei. La denuncia la había hecho un hombre que había mantenido una discusión política en Instagram con el ahora detenido. Según él, en un momento en que la charla subió de tono, el joven amenazó con dispararles en la cabeza a él y al Presidente. Además, advirtió que podría atentar contra las personas que asistan a marchas a favor del jefe de Estado.
A raíz de esa denuncia, agentes de la División Delitos Constitucionales detuvieron al acusado, que residía en una vivienda ubicada en el barrio porteño de Chacarita. Se trataba de un joven de 29 años, que fue detenido durante la madrugada, en la vía pública, sobre la avenida Elcano al 3600. Tras allanar su domicilio, le secuestraron un teléfono celular y quedó detenido por “intimidación pública”.
También en la provincia de Chubut, un hombre de 42 años fue detenido acusado de amenazar de muerte al presidente Javier Milei en la red social X. El hombre se encontraba en su domicilio en la localidad de El Hoyo, desde donde habría realizado las publicaciones. En el lugar, la Unidad Operativa Federal de Esquel encontró dispositivos informáticos y teléfonos celulares, que fueron secuestrados. Según la denuncia, los mensajes intimidatorios también habrían estado dirigidos a la vicepresidenta Victoria Villarruel y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich; y no solamente a través de la red X (exTwitter) sino a través de otras plataformas.
La seguridad del presidente, detrás de la decisión de no utilizar vuelos comerciales
En los primeros meses de Gobierno, el presidente Javier Milei sorprendió por una práctica que iba en sintonía con su promesa de atacar a la “casta” política: tanto en sus viajes por el país como al exterior, Milei utilizaba vuelos de línea, que incluso pagaba de su bolsillo cuando se trataba de cuestiones personales, como cuando fue a visitar a su entonces novia Fátima Flórez, quien se encontraba en Mar del Plata en plena temporada teatral.
Sin embargo, tras una sugerencia del Ministerio de Seguridad que conduce Patricia Bullrich, el presidente debió modificar esa conducta. El anuncio se dio después de que el presidente tuviera que suspender su viaje a Dinamarca por los riesgos que implicaba que tomara un vuelo comercial en medio de la escalada de tensión por el ataque de Irán a Israel, en abril. De todas formas, las autoridades aclararon que no recibieron ninguna amenaza específica contra el mandatario.
El exjefe de la Casa Militar Alejandro Guglielmi, removido en marzo por decisión de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, había advertido sobre los riesgos de que el mandatario se moviera en vuelos de línea.